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hace 51 mins
Por: Columnista invitado

Saúl Franco dice algo incorrecto sobre la vacuna contra el virus del papiloma humano

Por. Diego Jaramillo* 

Me siento en la obligación moral de refutar los artículos recientes publicados por Saúl Franco en El Espectador contra la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) ( Ver: La vacuna contra el VPH: un debate abierto y saludable (I)  y La vacuna contra el VPH: un debate abierto y saludable (II) ).

Cuando comencé mi carrera de medicina en Colombia al final de la década de los setenta, el cáncer de cérvix o cuello uterino era el cáncer más letal en Colombia. Vi muchas mujeres morir por esta enfermedad. También en esos tiempos soñábamos con tener una vacuna contra el cáncer.

Hoy en día, gracias a investigaciones que han tomado muchas décadas, tenemos la única vacuna para prevenir el cáncer.  Repito a todo volumen, la vacuna del virus del  papiloma humano previene el cáncer de cérvix.

La vacuna no es perfecta, pero de acuerdo al Instituto Pasteur de Francia previene dos terceras partes de los cánceres del cuello uterino.  A nivel mundial, cada año se descubre un cáncer de cuello uterino en medio millón de mujeres  y 300.000 mujeres mueren anualmente por esta enfermedad.

Gracias a esta vacuna se podría salvar a 200,000 mujeres de morir prematuramente, y a muchas más de tener que pasar por tratamientos difíciles para controlar el cáncer.

No soy un amigo de las compañías farmacéuticas y conozco sus abusos. Pero esto no lo dicen las compañías. Ciñéndonos al método científico, esto lo dice la evidencia.

La eficacia y seguridad de la vacuna se ensayó inicialmente en cerca de 75.000 mujeres. Se continúa vigilando y los múltiples estudios, incluso algunos publicados en el  2017, han demostrado una vez más que la vacuna es segura y eficaz.

Además, lo dicen la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro de Control de Enfermedades en los Estados Unidos (CDC), el Instituto Pasteur, y todas las organizaciones y escuelas de Salud Pública más importantes del mundo. 

El Instituto del Estudio de la Seguridad de las Vacunas de la Universidad de Johns Hopkins, la mejor escuela de salud pública de los Estados Unidos, dice: “la vacuna del VPH es una de las vacunas sobre las cuales se han hecho pruebas más exhaustivas de  seguridad. Excepto por algunas reacciones alérgicas, no se ha observado ninguna reacción adversa asociada a la vacunación por VPH”.

No se trata de una discusión sobre diferentes puntos de vista. Los artículos publicados por Saúl Franco dicen algo incorrecto, y lo peor es que sus consecuencias pueden ser letales. Si algunos padres deciden no vacunar a sus hijas contra el VPH, éstas pueden morir de cáncer en la vida adulta.

La vacuna no sólo proteje a las mujeres. Hay cánceres genitales en hombres que también son el resultado de la infección por el VPH. 

Si alguien escribe en el periódico aconsejando contra la vacuna del polio, la mayoría lo condenaría. Las vacunas más nuevas no tienen resultados tan dramáticos y hay quienes se sienten con autoridad de desacreditarlas. Si alguien quiere hablar mal de las vacunas, que muestre la evidencia. Pero en este caso no la hay.

Hagamos lo mejor para nuestros hijas e hijos. Démosles el beneficio de una mayor expectativa de vida.  Contribuyamos a acabar con los casos de cáncer por VPH. Salvemos a tantas mujeres de morir sin necesidad por cáncer cervical.

Médico de la Universidad Javeriana, especializado en Radiología Pediátrica en la Universidad de Harvard. Máster en Salud Pública de Harvard. Médico en el Hospital de Niños de Miami, tras ser durante más de una década jefe de Radiología del Hospital Infantil de Filadelfia

 

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