Por: Mario Fernando Prado

¿Se acaba el Ferrocarril del Oeste?

MALAS NOTICIAS PARA EL SUROCCIdente colombiano: El Ferrocarril del Oeste (290 empleos directos y 800 indirectos) no aguanta más.

El premio que se le ha concedido por convertirse en una alternativa más económica para el transporte de carga hacia y desde Buenaventura y haber demostrado eficiencia con más de 400.000  toneladas transportadas al año (más de un 1.000% de su antecesor), es no cumplirle los compromisos que sagradamente adquirió y cacareó a los cuatro vientos.

Es inaceptable y paradójico que de nuevo esta región del país sea tratada con tanta indiferencia e irresponsabilidad mientras que otras —la Costa y Antioquia, por ejemplo— recibieron y siguen recibiendo más recursos y recursos sin tantas trabas y tropiezos.

El próximo jueves está citada una cumbre de gobernadores en Popayán, a instancias de Guillermo Alberto González Mosquera (Cauca) y Francisco José Lourido (Valle), a la que asistirán además de los mandatarios de los departamentos beneficiados o damnificados con tal empeño, parlamentarios y voceros de estas regiones. Es de subrayar que esta iniciativa que iba camino al fracaso (Ferrocarril de Occidente) fue salvada por un grupo de empresarios en su mayoría vallecaucanos que se atrevieron a medírsele al reto de renacer un moribundo como evidentemente lo lograron.

Pero no. El centralismo absorbente y la burocracia capitalina le pusieron palos en la rueda para perversamente fraguar la apuesta de hacer descarrilar el tren, pese a las promesas e incluso ordenes del anterior gobierno a quien se pasaron por la faja burlando olímpicamente las disposiciones de quienes impulsaron el renacer del ferrocarril.

Y es que estamos en la dictadura de los mandos medios y de tenebrosas y peligrosas bandas de mulas atravesadas en los caminos, expertas en enredar y en paralizar acciones y pasar cuentas de cobro por cuenta de quién sabe qué oscuros intereses.

Ojalá la cumbre del jueves venidero y sus conclusiones toquen pronto y fructíferamente las puertas del Gobierno de la unidad nacional y se aprueben los desembolsos, o mejor, el pago de las deudas contraídas hace meses.

De lo contrario, una de las locomotoras del desarrollo regional del suroccidente parará sus máquinas y se le vendrá otra demanda más al Estado por culpa de la desidia y la inoperancia de quienes no cumplen lo que se les señala o simplemente siguen haciendo lo que les viene en gana.

 

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