Por: José Roberto Acosta

¿Se acabó la pólvora?

En uno de sus peores momentos, el capitalismo agota toda su munición fiscal y monetaria. El último sorbo de la cantimplora se usó y queda mucho desierto que recorrer. La pólvora se acabó.

La bajada de su tasa de interés a mínimo histórico pone al Banco Central Europeo al límite de sus posibilidades. Con esto reconoce que las cosas no pueden ser peores: desempleo récord, crecimiento cero, inestabilidad social y un comercio internacional en declive ante la desaceleración de China y el neoproteccionismo norteamericano. Cuando el costo del dinero es casi cero, lo que se pone en evidencia es que el rendimiento de los negocios del sector real será de ese orden o hasta negativo. La destrucción de riqueza a la que estamos asistiendo no tiene precedente.

El llamado a un sistema bancario unificado y a una mayor integración fiscal para salvar la Eurozona es sólo la última etapa en la que los que no se están hundiendo empiezan a caer ante el peso de países desordenados y cínicos como España, Italia y Grecia, que gastaron lo que no era de ellos y ahora piden rescates que les eviten el guayabo de su bacanal. Alemania, por su complejo de culpa por el holocausto nazi, es arrinconada por sus socios de la Eurozona como el terco que no quiere una solución, a sabiendas de que esto no lo soluciona nada distinto a un conflicto social que recomponga una degenerada ética bancaria que abusó de unas normas cómplices con la toma descontrolada de costosos riesgos que ahora quieren que pague el ciudadano común.

Puede que la tasa de interés sea cero, como en Japón o Estados Unidos, pero como estos dos países lo demuestran, eso no es suficiente sino mas bien síntoma de que el modelo no es viable mientras subsista la inequidad en el ingreso y sobre todo en la ley, donde los que tienen más se blindan de sus errores con el déficit fiscal desbordado que todos los demás pagamos.

Mientras tanto, en Colombia tenemos polvoreros como Uribe, incendiarios, vengativos, perversos y que como caja de resonancia amplían la honda explosiva de un discurso polarizante y resentido, mas terrorista que el que dicen combatir. Que se encienda pues, aunque nuestra economía se quiebre.

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