Por: Felipe Zuleta Lleras

Se atomizaron los partidos

Se lanzó esta semana a la Presidencia el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras. Para sorpresa de muchos ha decidido hacerlo por firmas, teniendo un partido como Cambio Radical apoyándolo desde hace muchos años. No pretendo hacer un análisis de las razones que llevaron a Vargas a tomar esta decisión, entre otras cosas porque no las conozco bien.

Lo realmente importante es destacar que esta decisión de Vargas, junto con la de los demás candidatos que se lanzan por firmas, lo que deja ver es que los partidos quedaron atomizados. Las colectividades tradicionales están pagando el precio de haber actuado en contravía del país y los intereses de los ciudadanos y haber sido permisivos con la corrupción.

Los partidos han muerto, pues el hecho de que saquen más o menos congresistas no dice nada.

Las listas son abiertas (hecha la excepción del Centro Democrático), por lo que no es difícil asumir que quienes llegan al Parlamento, en una gran mayoría, son corruptos y acceden a sus curules pagando miles de millones de pesos. Me dicen expertos que para ser senador hay que gastarse entre siete y diez mil millones.

Por eso la elección de congresistas no refleja qué tan fuertes son o no los partidos.

El país se ha quedado sin colectividades importantes. Y los candidatos que se han lanzado por firmas lo saben. No quieren que los vinculen con tal o cual partido.

La corrupción rampante ha hecho que los ciudadanos, entre los que me encuentro, no creamos ya en nada ni en nadie. Estamos mamados de la corrupción, tema sobre el cual escribí hace una semana.

La crisis de los partidos es similar a la que pasó en Perú después del primer gobierno de Alan García (1985-1990), que devino en dos gobiernos de derecha como los de Alberto Fujimori, que acabó preso por corrupto, seguido por el presidente Alan García y los corruptos Alejandro Toledo (de centro) y Ollanta Humala (de izquierda).

La sociedad peruana se polarizó de tal manera que han pasado de la derecha a la izquierda y hoy otra vez a la derecha representada por el presidente Pedro Pablo Kuczynski.

La diferencia es que todos, sin excepción, han respetado las políticas económicas y la estabilidad jurídica para los inversionistas, cosa que acá no ha pasado y que ha hecho, entre otras cosas, que la economía se haya desacelerado de manera alarmante.

Pues vamos para lo mismo. Podemos pasar de dos gobiernos de derecha (Uribe) a dos de Santos (centro liberal) a uno de izquierda radical (Petro) o a uno de derecha (Vargas).

Estas son por supuesto meras especulaciones, válidas sí, cuando las cosas no son claras. Podría meterse un outsider como Claudia López. O para acabar el obscuro y triste panorama, una cristiana como Viviane Morales.

Así las cosas, en las elecciones del próximo año pueden pasar muchas cosas; podría haber sorpresas y el país podría dar un giro a la derecha o a la izquierda, lo cual es pésimo. Confieso con dolor en el corazón que es triste ver al país como está.

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