Por: Iván Mejía Álvarez

Se busca talento

A los campeones no se les critica, se les alaba y se magnifican sus virtudes, olvidándose de sus defectos. Es el periodismo fácil, exento del razonamiento, que es superficial en el supuesto análisis, que se llena del discurso ganador subiéndose rápidamente al bus de la victoria sin el menor asomo de lo que es el balance entre lo bueno y lo malo.

Millonarios es el campeón de la fe, del entusiasmo, de la intensidad, virtudes que adornan el trabajo de Miguel Ángel Russo para acomodar una nómina normal a sus ideas tácticas. El cuadro azul fue, durante todo el año, el mismo equipo, con sus virtudes y sus falencias, potenciando al máximo el sentido del equilibrio para estar siempre bien parado en defensa y encontrar los espacios en los desdoblamientos.

Pero Millonarios no es un gran campeón. Tiene deficiencias ofensivas que se vieron claramente en los dos partidos de la final, en la que terminó ganando con dos pelotas quietas rematadas por sus zagueros centrales y un impresionante gol de otra galaxia de un volante que ingresó para conservar el resultado que lo llevaba a los tiros desde el punto penal.

El balance de la dupla Del Valle-Riascos fue pobre. Pocas opciones, escasas llegadas, sin conexión, aislados. Tampoco brilló en las finales Hárold Santiago Mosquera, venido a menos desde que lo sentaron por indisciplina táctica. No es el mismo, perdió su desequilibrio en el mano a mano, no volvió a inventar y dejó de ser fundamental para convertirse en otro obrero. El balance del equipo dirigido por Russo fue de un mediocampo compacto, donde Domínguez y Duque entendieron claramente el funcionamiento, los relevos, el control posicional. Magnifica la tarea de Duque en las finales, al lado de Vikonis fue lo mejor de Millos en la definición del título.

Santa Fe jugó mejor que Millonarios el domingo, pero desaprovechó la posibilidad de rematar la faena al perder tres opciones claras de gol y cuando Roldán no sancionó una pena máxima clara. Pero tampoco los rojos fueron un buen equipo, también tuvieron sus errores, aunque se les notó intensos, tácticos y vehementes. A pensar en los refuerzos, tanto azules como rojos, porque el nivel internacional obliga a contenidos técnicos diferentes. Los dos necesitan con urgencia una buena dosis de creatividad, chispa y talento.

 

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