Por: Iván Mejía Álvarez

Se debe mejorar

Para ganarle a Brasil, Colombia debe subir dos escalafones en sus prestaciones futbolísticas, corregir errores y ser tan contundente en el juego y el marcador que no quede la menor duda ni la menor posibilidad de que la Fifa y los organizadores le metan mano al resultado.

Brasil es el caballo del dueño del hipódromo. Tiene todo a su favor. De su continuidad en el torneo dependen tantas cosas que difícilmente lo dejarán caer en la cancha. Chile estuvo a punto de conseguirlo, pero a los australes les faltó una pizca de ambición y personalidad. No se lo creyeron, y cuando lo tuvieron a su favor desperdiciaron tres disparos desde el punto penal. Así, dando esa gabela, no se le gana al dueño de casa.

Colombia tiene varias cosas por mejorar. No hay equipo perfecto. Por ejemplo, el rendimiento de la pareja atacante Jackson-Teófilo en el lance contra Uruguay no fue buena. Los movimientos de Teo estuvieron lejos de interpretar la idea del técnico, que lo quería saliendo al balcón del área para mostrarse como posible pivot de la llegada de James y Cuadrado. Nunca lo hizo, nunca se juntó, nunca llegó.

Seguramente contra Brasil, dadas las circunstancias del partido y las necesidades, volverá Ibarbo a la línea titular, intentando con ello que se tapone la salida por el carril derecho de Alves. Con el 4-4 en defensa, sumando a Cuadrado y a Ibarbo en el repliegue, Colombia se hará más sólida y perderá menos la pelota en el medio. Y cuando ataquen se conseguirá apertura de la cancha.

Brasil ha mostrado ser potente en la pelota quieta y a Chile le marcó con autogol austral, pero la jugada nace de una bola estática en la que los dos centrales, David Luiz y Thiago Silva, tienen participación. Evitar las faltas y tener claramente dispuestos los marcajes para capturar receptores iniciales, deben ser obligaciones primarias del equipo en defensa.

Brasil se congestiona por el medio cuando tiene la pelota. Sus volantes no son limpios, claros, y el volumen de juego parece inocuo. Elegir correctamente el sitio donde se debe parar el equipo es una prelación para el cuerpo técnico. No pueden quedar muchos metros libres para el arrancón de Neymar, pero tampoco pueden estar pegados a Ospina. No olviden, para ganarle al caballo del dueño del hipódromo hay que jugar mejor...

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