Por: Columna del lector

Se está despertando el león dormido

Por Simón Gómez-Azza, Londres

El país y el continente andan sumidos en una profunda crisis política, cuyas manifestaciones se suceden una tras otra en este históricamente nefasto primer año de gobierno. Han demostrado su incapacidad para gobernar, y en la tragicomedia pasan de valientes patriotas justificando el bombardeo de niños y el posterior encubrimiento del crimen; a fanáticos queriendo ver ritos satánicos en obras de teatro callejeras del museo de Antioquia. (¡Qué miedo le tienen a la calle!).

Sin embargo, la explicación a esta situación no se encuentra donde la andan buscando distintas voces a lo largo de todo el espectro político. No se trata de la incapacidad o falta de autonomía o liderazgo del presidente Duque, ni tampoco de la paradoja de un gabinete ‘técnico’ que según voces dentro del uribismo es "impopular pero eficiente", o de problemas de comunicación como trataron de defender la labor de Botero. (Aunque que quede claro que no se ayudan).

La realidad es que la crisis a nivel político no es meramente sino un síntoma de un profundo malestar social cuyo origen debe encontrarse en el modelo económico. En esa receta chilena que ha intentado en los últimos 30 años replicar el modelo de nuestro vecino del Cono Sur (con manifiestas consecuencias en un estallido social de un país solo un poco menos desigual que el nuestro)

En su arrogancia descarada y manifiesta desconexión con la realidad de la gente (resumida en el perfecto aforismo del "de qué me hablas, viejo"), se disponen a jugar al tira y afloje para continuar la implementación de otra doctrina del ‘shock’. A la vez que niegan la llegada de un ‘paquetazo’ de ajuste, por debajo de cuerda el senador Uribe (jefe espiritual y directo del partido de Gobierno) introduce el proyecto de ley de Reforma Laboral 212 del 2 de Octubre del 2019 que propone una aún más profunda precarización del empleo y el desembarco de los contratos por horas, la más novedosa receta para pagar menos y peor y garantizar la ausencia de derechos laborales.

Salen a negar el ataque al sistema pensional, pero llevan meses preparándolo los distintos gremios (que se frotan las manos ante la posibilidad de ganar aún más) y el Gobierno, propagando el argumento del supuesto colapso que sufrirá el sistema público Colpensiones y usando la misma receta del senador Uribe con la ley 100 y el sistema de salud (tan colapsado que ya dejó de ser noticia): el eufemismo de "aumentar la cobertura" para privatizarlo y despedazarlo.

Esos dos golazos que nos quieren meter vienen complementados del que ya nos metió el "10" del equipo de "gobierno", el superministro Carrasquilla, con su Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo. Nuestro Chicago Boy, con el refrito y fracasado modelo a nivel mundial (la Gran Crisis Financiera del 2008), de que bajarle los impuestos a los más ricos y las grandes empresas va a aumentar el empleo y traernos prosperidad a todos. Si la economía "crece" pero el desempleo se mantiene altísimo en doble dígito, el subempleo informal empeora y el salario real se mantiene estancado…¿a donde se está yendo la plata? A los bolsillos de los de siempre en Panamá y los paraísos fiscales, y esa es la pura naturaleza del sistema.

La pregunta es: ante la debilidad política y provocaciones del actual Gobierno, con una clase dirigente dividida en la falsa dicotomía Santos-Uribe, ¿se va a quedar el pueblo cruzado de brazos mientras le siguen pasando por encima?

Nuestra resoluta respuesta es NO; tenemos el valiente legado del Paro Agrario del 2013, de la Minga Popular, Indígena, Campesina y Estudiantil de los últimos años. (A la cual le tenían igual pánico Santos y Duque). Y este es un país distinto.

Lo prometedor del paro como vehículo del cambio social es que propone una búsqueda de una solución colectiva a los problemas sociales y económicos que vive la enorme mayoría del pueblo colombiano como una realidad objetiva del día a día. Nos han metido por la boca el cuento de que, trabajando duro, agachando la cabeza y comiendo callado, cada uno de nosotros puede sacar a su familia adelante. De que estamos condenados al subdesarrollo por mandato divino, por perezosos o porque hace calor. Pero si esa fuera la verdad, el colombiano promedio no se demoraría 11 generaciones (¡330 años!) en salir de la pobreza, según la OCDE.

Aquí se dijo que no se negociaba el modelo económico, el mismo de los últimos 200 años…que tan grandes réditos le ha dado a la República. Pues esa es precisamente la discusión que hay que tener. Frente a la desigualdad, el desempleo, la penetración profunda de los corruptos en el Estado (que tal Sarmiento Angulo poniéndonos a pagar su propia corrupción con Odebrecht): ¡soluciones colectivas en paros, asambleas y movilizaciones populares! En sacar a nuestra maltrecha "democracia" del Congreso y devolvérsela a la gente.
Nos han querido asustar con Venezuela, con el fantasma del "castrochavismo" y su nueva frase de cajón del Foro de São Paulo. Pero la realidad es que el miedo lo tienen bien adentro ellos, porque tienen bien claro que el poder está en la calle. Que cuando los pueblos se miran al espejo y se ven como colectivos y no como individuos "luchándola"…es ahí cuando los pueblos mandan.

Ante el miedo, la esperanza. Aquí no hay que marchar verracos (por más que nos sigan provocando), ni quedarse en la casa con miedo, sino marchar con ilusión. ¡El 21 de noviembre el primer paso a una Colombia distinta!

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2019-11-19T16:22:54-05:00

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