Por: Salomón Kalmanovitz

Por qué se fue Panamá

La historiografía tradicional, incluyendo a la izquierda, explica la separación de Panamá como la violenta anexión que hizo el imperialismo norteamericano, guiado por su "destino manifiesto", de un territorio clave para su geopolítica.

Una obra de teatro de los años ochenta, I took Panama, frase de Teodoro Roosevelt, sintetiza bien el sentimiento nacional frente a la independencia del istmo. La exclamación del presidente, sin embargo, se apropia del crédito por la independencia de Panamá que le permitió a Estados Unidos la construcción del canal interoceánico.

La historia de Panamá muestra una faceta diferente a la que nos inventamos los colombianos. Antes que nada, hubo un nacionalismo panameño temprano basado en los intereses comerciales de su élite. En 1823 un grupo de comerciantes del istmo buscó una asociación con Jamaica e Inglaterra, que fue frustrada y reemplazada por su anexión a La Gran Colombia. En 1840, en medio de la guerra civil de “Los Supremos”, Panamá se separó de la República de la Nueva Granada: parecía que iba a triunfar el conservatismo hirsuto con sus políticas de centralismo autoritario, monopolio religioso y protección. Un año más tarde volvieron a integrarse contando con una comunión de intereses en torno al federalismo de la mayoría de las regiones que componían la república.

En 1855 se conforma el Estado Soberano de Panamá, que cuenta con autonomía fiscal y política. Un tratado con Estados Unidos ha permitido la construcción del ferrocarril por una empresa privada que genera un enorme revolcón económico con un flujo grande de pasajeros, carga y correo. La fiebre del oro en California precipita un éxodo de aventureros de todo el mundo, pero también el ferrocarril de Panamá comunica el Este de Estados Unidos con el Oeste.

La Constitución de 1863 deja en firme el federalismo y Panamá goza además de la exoneración de la aduana, siendo un lugar de libre cambio y trasbordo del comercio mundial que toma fuerza en la segunda mitad del siglo XIX. En 1869 se completa el ferrocarril entre Nueva York, San Francisco y Oregon, lo que le quita la mayor parte de los negocios a Panamá y ésta cae en una profunda recesión. La actividad se reanima hacia 1881 con la iniciación del canal por una empresa francesa que fracasa técnica y financieramente siete años más tarde.

En 1880 Rafael Núñez gana las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de Colombia y seis años más tarde promulga una nueva constitución que liquida el federalismo, adhiere al monopolio religioso y hace del proteccionismo una política de estado. Los panameños se sienten particularmente agredidos con el restablecimiento de la aduana. Ven cómo se escapa su futuro económico. Se sienten explotados además porque reciben una pequeña fracción del rendimiento de su recurso geográfico, en especial cuando los franceses compran el ferrocarril.

Siguen tres guerras civiles y la de los mil días se libra cruentamente también en Panamá, que por lo general no participaba en las guerras colombianas, con una adhesión masiva a favor del liberalismo. Vuelven a ganar los conservadores, quienes además rechazan el tratado Herrán-Hay con Estados Unidos en 1903, que era bastante ventajoso para construir el canal, ante el desmayo de la élite panameña.

Los panameños deciden entonces que no se van a tragar otro medio siglo de hegemonía conservadora y se van de la mano de los norteamericanos, bajo condiciones bastante onerosas.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Salomón Kalmanovitz

Los regalos navideños

El presupuesto de 2019

Tasar los dividendos

El acusador acusado

Impuestos saludables