Por: Gustavo Gómez Córdoba

Se me chispoteó

COSAS QUE SE NOS PASAN POR LA CAbeza a todos pero, por lo general, nos acostumbramos a dejarlas archivadas. Y lo hacemos porque sólo pueden traernos problemas, pues al decirlas no falta quien nos regale una mirada envenenada o, de frente, nos diga que son cosas terribles, que ofenden la moral, las buenas costumbres, los sentimientos religiosos y hasta las relaciones internacionales del país.

Pero están ahí, en cada conversación de oficina, en los almuerzos familiares, en cualquier llamada por celular que pase de los cinco minutos… en fin, ahí, ahí, ahí. Son las cosas que los colombianos pensamos pero no decimos. Algunas de ellas, como les pasa al Chapulín y a Juan Manuel, se me van a chispotear enseguida…

Que el canciller Maduro, con esa boca de letrina que tiene, está arriesgándose a dejar lo maduro y pasar a podrido. Que a Correa le hizo falta que en casa, de chiquito, le dieran con su apellido.

Que Lucho terminó pareciéndose a la clase política que tanto criticó. Agarrado de muchos bejucos y con el clóset lleno de camisetas de todos los colores, podría incluso ser ministro del Interior cuando Valencia Cossio cuelgue la toalla y se vaya a otra embajada a servirle al pueblo colombiano. Lucho, da la impresión, sólo está verdaderamente a la izquierda en la diagramación de estas páginas editoriales.

Que a Noemí no la están premiando con embajadas por haber hecho el favor de poner a rodar la reelección, sino que la tienen allá, retiradita de la política nacional, para que le llegue en la distancia su ya próxima fecha de vencimiento.

Que da un poco de malestar ver a Peñalosa defendiendo en todos los escenarios la expansión de Transmilenio, mientras la realidad de los bogotanos es que las vías de los articulados son una interminable colección de sumidos, huecos y resquebrajamientos. Y las otras, en cambio, también. Y como en el eco, nadie de carne y hueso responde.

Que estamos hasta la coronilla de que Amparo Grisales nos presente en medios de comunicación a sus novios extranjeros perfectos… perfectos, aunque nunca dispuestos a vivir con ella en Colombia (Héctor Rincón es coautor de ésta).

Que De la Rúa es un mantenido.

Que el vigor y la efervescencia de Francisco Santos —como diría en diminutivo su jefe— producen cierto sustico. Dios libre al Presidente de todo mal. No vaya y sea que…

Que la ya añeja chispoteada de Juan Manuel Santos con María Isabel para Semana estuvo más arreglada que una pelea de lucha libre.

Que con las patraseadas judiciales de Madame Rochy y de Alfredo Serrano, ahora resulta que en Colombia no hay prepagos.

Que a Rocío Arias pareciera que le estuvieran creciendo más y más las tetas pero, raro, nada que llega al paraíso.

Que Nancy Patricia tiene algo, algo, algo…

Que con cada columna Mauricio Vargas se acerca más y más a la dirección.

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Otra cosa: Si del referendo salen nuevas elecciones y de las elecciones Uribe presidente, sería ése su tercer mandato y Luis Guillermo Giraldo estaría recogiendo firmas, óigase bien, para el cuarto período de Uribe. ¿No sería mejor que el referendo lo entronizara como su graciosa majestad Uribe Uno y nos ahorráramos un billete importante para repartir —con o sin permiso de las cortes— en los consejos comunales de los próximos treinta años? Platica que no les duele a José Obdulio y a Valencia Cossio, pero con la que se harían muchas escuelitas, puentecitos, espoloncitos, acueducticos y viaducticos. Presidente: ahorre que le queda mucho tiempo en el poder, y de nada vale el poder si no se puede gastar.

 

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