Por: Óscar Sevillano

¿Se podrá confiar en la labor de la Fiscalía?

Es doloroso ver cómo nuestro país se sumerge en el mar de la corrupción, al punto en que cada día es más difícil confiar en quienes tienen la misión de servir de guardianes de la función pública.

No contentos con tener que enterarnos casi que a diario de hechos de corrupción donde se ven mezclados quienes hacen parte del Poder Legislativo en Colombia y de miembros del Ejecutivo, se conoce también que al interior de la Fiscalía General de la Nación personal a cargo de investigaciones judiciales de alto impacto participaban en situaciones que, por el contrario, debían combatir, como es el caso del señor Luis Gustavo Moreno, jefe de la Unidad Anticorrupción del ente investigador.

Es bien sabido que “los procesos judiciales son de carácter individual”, y por tanto no habría razón para desconfiar del trabajo que al interior de la Fiscalía General de la Nación se realiza.  El problema es que no se trata de un funcionario del común, sino de un alto funcionario que tiene como misión direccionar los casos de corrupción en nuestro país, con un equipo de personas a quienes da instrucciones de cómo, dónde y cuándo actuar para cumplir con la misión encomendada.

No es extraño entonces que, a partir del momento en que se conoce la noticia del jefe de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía General de la Nación, los colombianos del común nos preguntemos si al interior de esta célula del ente investigador existen más funcionarios inmersos en casos de corrupción, que al igual que su jefe se dediquen a torpedear los procesos a cambio de unos buenos pesitos.

Sería muy fácil suponer que por hechos como este procesos de personas investigadas por casos como el del carrusel de la contratación en Bogotá, la Dirección de Estupefacientes, Interbolsa, los falsos positivos, notarías, Foncolpuertos, Saludcoop, Agro Ingreso Seguro, Coomeva, recursos parafiscales de la salud, Caprecom, Odebrecht, falsos testigos, etc., al día de hoy se encuentren sin llegar a sus cabezas principales. Sin embargo, es bueno esperar que sea el mismo señor fiscal general de la Nación quien dé las explicaciones al respecto y le diga al país la razón por la que fue necesaria la acción de las autoridades judiciales de los Estados Unidos para que en Colombia nos enteráramos de las andanzas del señor Moreno.

No puede ser que en Colombia nos demos cuenta de hechos de corrupción de alta gravedad únicamente cuando la justicia de los Estados Unidos investiga. Sucedió con el general Santoyo, sucedió con la multinacional Odebrecht y ahora vuelve a suceder con el jefe de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía. Si tan grande nos queda la lucha contra este problema y tenemos que depender de una entidad extranjera, la solución es muy sencilla, liquidemos el ente investigador y convirtámoslo en una sucursal del Departamento de Justicia de los gringos, dirigida por ellos y que tenga operaciones y jurisdicción en nuestro país. De esta forma, asunto arreglado.

Los colombianos necesitamos que el trabajo que se realice al interior de la Fiscalía General de la Nación sea impecable, llevado a cabo por funcionarios que realicen su labor con total transparencia. No puede ser que no se pueda confiar en las investigaciones judiciales que al interior de esta entidad se realizan. Suficiente con el desprestigio de nuestra clase política y de gobierno como para ahora tener que desconfiar y sospechar también de la gestión del ente investigador, gracias a que personas encomendadas a temas delicados deciden aceptar sobornos de organizaciones y redes de corrupción, como es el caso del señor Luis Gustavo Moreno.

Con hechos como estos, será difícil, por ejemplo, confiar en la rapidez con la que se trabajó en la investigación para dar con los supuestos responsables del atentado al Centro Andino, captura que, dicho sea de paso, deja más dudas que las que aclara. Suficiente con desconfiar de la independencia del señor fiscal general de la Nación, porque, como todos lo sabemos, llegó al cargo con toda una bodega de impedimentos.

@sevillanojarami

 

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