Por: Columnista invitado

¡Se vale soñar!

Millonarios está tan cerca de la 14, pero a la vez tan lejos. Faltan 180 minutos de agonía, de sufrimiento, de concentración. Pero cómo no esperar lo poco con ilusión, si se ha esperado lo mucho con desasosiego. Han sido más de dos décadas de humillaciones y de derrotas, de nefastos dirigentes y de oscuros intereses.

Dicen algunos —con rabia, ironía y cierta impotencia— que Millos no ha ganado nada. Con todo respeto, creo todo lo contrario. Ha ganado seriedad, ha recuperado dignidad, ha vuelto a ser el equipo que la mitad ama y la otra mitad odia. El equipo que paraliza, para bien o para mal, al país futbolero. Un equipo grande que genera pasiones y dolores. El equipo histórico de Colombia desde 1948.

En todo este tiempo, de ires y venires, sólo ha habido un componente que no ha cambiado: la pasión de su hinchada, el compromiso de miles que no se han subido al bus de la victoria para aplaudir, sino que se han aguantado cuando el bus se vara, cuando se pincha, cuando se descacha, para bajarse a ayudar a empujar, a despinchar, a recomponer el camino. Eso ha sido en estos años Millos: su hinchada.

Por eso, hoy los hinchas azules pueden soñar. Han soñado y seguirán soñando. Millonarios renació de las cenizas, de estar con un paso en la B, de estar quebrado, mal manejado, hace algo más de dos años, a ser protagonista. A ser lo que siempre ha debido ser.

En este tiempo todo ha sido aprendizaje. Los hinchas —como yo— no somos los mismos hinchas engreídos del pasado: imbatibles, creídos, impotables. Ahora somos unos hinchas terrenales, masoquistas, pero fieles, que entienden que no hay que ensillar antes de celebrar, que hay que ir paso a paso. Unos hinchas con cicatrices en el alma que empiezan a sanar. El hincha está ilusionado, pero con la mesura que el tiempo y las causas le ha enseñado.

A veces no hay palabras para argumentar una ilusión. Eso es lo que hace del fútbol el fútbol.

Hoy Millonarios está tan cerca de la 14, pero tan lejos aun de la misma. Un equipo ganador, aunque no haya ganado aún la estrella. Millonarios debe ir con mesura, con paciencia, paso a paso, por que los partidos se ganan en la cancha. Para mí, Millos, en el corazón de sus más de 7 millones de hinchas, ya ganó lo más importante: recuperar el cupo que nunca debió haber perdido. Un cupo que en mi caso está ubicado en las cinco con cincuenta de ese espacio que se llama alma. Hoy ¡se vale soñar!

 

 

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