Por: Hernán Peláez Restrepo

Se van así no más

Quisiera hacer un recuento de cómo unos se van del fútbol buscando mejores horizontes y sueldos, y otros lo dejan en silencio, sin recibir al menos un merecido homenaje o reconocimiento por sus servicios. Los jugadores jóvenes, en su gran mayoría, escuchan cantos de sirena y deciden iniciar una aventura, porque, al fin y al cabo, triunfar es un logro complicado.

Quizás el último en salir haya sido el volante Eduard Atuesta, del Medellín, quien llegará a la MLS en los Estados Unidos. De él se supo por comunicados, así su figuración en el torneo local no haya sido muy representativa. También sé de otros totalmente desconocidos en nuestro medio que ensayan en el exterior. Cuentan que en Argentina hay cantidad de jugadores en divisiones menores y algunos, como Mauricio Arboleda, actual arquero de Banfield, ganan titularidad y prestigio.

Otros se van y vuelven, en esa lotería, por resultados que tiene el fútbol globalizado de hoy en día. No sería extraño que en cuestión de meses se marchen jugadores como Nicolás Benedetti y Víctor Cantillo, por citar unos pocos. Y es probable que Jorman Campuzano, de Atlético Nacional, emprenda el viaje también. Sólo hay que desearles suerte, así se disfrute poco de ellos en el campeonato local. Pero también veo el caso de ingratitud con jugadores que fueron importantes en varios equipos por su juego, personalidad y liderazgo.

Por ejemplo, Ómar Pérez está pendiente de un partido homenaje prometido por el cuadro cardenal. Supongo que, al estar jugando en Patriotas, su fiesta se demore. Se marchó en silencio, lo mismo que Máyer Candelo del Cali, que estará esta temporada con el Huila, club en el que seguramente cerrará su carrera. El conjunto azucarero está en mora de rendirle un homenaje o un saludo y dar oportunidad a sus hinchas de agradecerle lo hecho.

Ahora hablemos de Jackson Martínez y su triste historia. Una lesión lo marginó durante un año de las canchas y llevó al Guangzhou Evergrande de China a dejarlo en libertad, sin contrato, y con la remota opción de regresar a casa.

Sólo quería repasar en estas líneas las facetas del fútbol, de quienes se marchan en definitiva y los que se van en busca de un bienestar familiar. Sin embargo, hay que ser agradecidos con aquellos que llenaron, con su fútbol, espacios gigantes.

 

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