Por: Hugo Sabogal

Secretos guatemaltecos

El reinado de los rones nacionales, producidos en su mayoría bajo el amparo del monopolio estatal, ha sido sacudido en los últimos años por una oleada de competidores internacionales, pertenecientes al exclusivo segmento de la alta gama.

Aunque los productos locales —encabezados por Ron Medellín, de la Fábrica de Licores de Antioquia; Ron Santa Fe, de la Empresa de Licores de Cundinamarca, y Ron Viejo, de la Industria Licorera de Caldas— siguen aferrados al cetro (con una participación de mercado del 96%), los más importantes crecimientos se están dando en el restante 4% de la torta, a una tasa anual del 30%. Esto explica el empuje de los jugadores foráneos.

Entre estos figuran Zacapa (Guatemala), Diplomático (Venezuela), Havana Club (Cuba), Abuelo (Panamá), Flor de Caña (Nicaragua), Bacardí (Puerto Rico), Barceló (República Dominicana) e, incluso, La Hechicera, un ron de lujo hecho por colombianos en la Zona Franca de Barranquilla, pero que debe importarse debido a las exigencias legales vigentes.

Dentro de este grupo sobresale el papel de Guatemala, país centroamericano que en 2014 recibió la Denominación de Origen Protegida del Ron, avalada por la Unión Europea.

Para alcanzar este sello de respaldo hay que cumplir con una serie de exigentes condiciones que, sumadas a las características propias de un lugar (clima y suelo), le dan al país centroamericano una identidad propia.

Con la próxima llegada, a partir de mayo, de Ron Botrán (casa originadora de Ron Zacapa), resulta oportuno subrayar algunos de los parámetros que explican el reconcomiendo de Guatemala como nuevo paraíso ronero mundial.

Para tener una versión de primera mano, le pregunté a Mario León, directivo de Botrán, qué es lo que posee el terruño guatemalteco que lo hace tan especial. De los puntos que enumera León hay por lo menos cinco a destacar: suelos volcánicos, valles elevados, existencia de lagos de agua pura, variedades específicas de caña de azúcar y una mano experimentada.

Según León, los suelos donde se encuentran los ingenios de Botrán, por ejemplo, corresponden al tipo de los llamados “vertisoles”, que solamente existen en el 2% del territorio mundial. De constitución arcillosa, estos suelos contienen ricas mezclas de compuestos que aportan a la caña valiosos nutrientes y concentraciones de azúcar especiales.

Otro dato es que, a diferencia de la mayoría de los productores de ron en el mundo —que utilizan la melaza como insumo principal (la melaza es un subproducto derivado de la extracción del azúcar)—, los rones guatemaltecos de calidad se confeccionan con mieles vírgenes.

Isabel Medina, embajadora mundial de Botrán, destaca que la miel virgen se consigue con el primer prensado y no sólo permite obtener un contenido de azúcar natural del 65%, sino que preserva las características frutadas y vegetales de la caña, algo ausente en las melazas.

A todo lo anterior, la familia Botrán —de origen español— agrega el sistema de añejamiento por solera, similar al utilizado en la elaboración del jerez. Los recipientes utilizados tienen, a su vez, características específicas, porque en ellos se ha añejado bourbon, jerez y oporto. O sea, igual que ocurre con los whiskies escoceses.

Todo esto lleva a que el consumidor más avezado esté dispuesto a pagar un poco más por el ron guatemalteco, que ya ha llegado a equipararse con los whiskies y coñacs de lujo.

Sobre los componentes de un Botrán, debe señalarse que se trata de un ron seco, rico en aromas a madera, cacao, vainilla y caramelo. En Colombia, Botrán ofrecerá dos versiones: 15 Años (hasta $80.000) y 18 Años (más de $100.000).

 

 

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