Por: Columnista invitado

Segunda vuelta para la gobernabilidad

Por: Luis Guillermo Plata/Presidente ProBogotá Región.

En el análisis de los temas propuestos por la Misión Electoral Especial (MEE) ha pasado un tanto desapercibida la recomendación de incorporar la figura de la segunda vuelta para la elección de alcaldes en las grandes ciudades. Para Bogotá, esta es una reforma crucial, necesaria y urgente en momentos en los que es evidente que necesitamos mandatarios con mayor gobernabilidad y respaldo a su gestión. La MEE recomienda que en las seis ciudades más grandes del país se realice una segunda vuelta entre los dos finalistas en la elección, cuando ninguno de los candidatos alcance el 40 % de los sufragios y una diferencia del 10 % con el segundo lugar. Esperamos que esta iniciativa la acojan tanto el Gobierno como los partidos en el Congreso, al entender la necesidad de contar con mandatos no disputables, fuertes, que generen el respaldo a un plan de gobierno y el compromiso del gobernante con el electorado, todo esto en beneficio de la ciudad.

La segunda vuelta no es una figura ajena a nuestro sistema electoral: se aplica desde la Constitución de 1991 en la elección de presidente. Por iniciativa parlamentaria se han radicado en el Congreso seis proyectos para usar este mecanismo en la elección de otros cargos, pero han muerto una tras otra por falta de trámite. Para el caso de Bogotá es evidente que se dan las condiciones. Una revisión de los resultados de las elecciones locales a lo largo de las dos últimas décadas (1994 -2015) permite constatar que, incluyendo a Enrique Peñalosa, los alcaldes están siendo elegidos cada vez con menos votos. Los dos últimos ganaron apenas con el 30 % de la votación total.

Adicionalmente al tema de los pocos votos obtenidos, si se tiene en cuenta que la abstención ronda el 50 %, el efecto final en términos de gobernabilidad es aún peor, porque se puede concluir que el ganador termina siendo elegido por una ínfima parte del posible electorado. La pregunta es: ¿cómo puede una ciudad como Bogotá, con los retos inmensos de desarrollo que tiene, avanzar si tan sólo una minoría apoya el proyecto de un alcalde? Esta situación es insostenible y debe actuarse en consecuencia cuanto antes, por lo que creemos que esta es una oportunidad valiosa para que la iniciativa (que a buena hora propuso la MEE) sea considerada por el Gobierno y ojalá aprobada por el Congreso.

Estamos convencidos de que una segunda vuelta permitiría replantear la relación entre las distintas fuerzas políticas, contribuyendo a una mejor gobernabilidad de quien gana, y sería un buen punto de arranque para el camino de gobierno que debe recorrer el mandatario y una buena señal para la relación alcalde-ciudadanos.

Ahora, depende del Gobierno la inclusión de este tema y del Congreso su estudio juicioso y la importante decisión de hacerla por fin una realidad. De los demás actores: ciudadanos, sector privado, academia, depende que hagamos visible e inaplazable esta reforma. ¡ProBogotá, comprometida con la segunda vuelta para la elección de alcalde de la capital!

 

 

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