Por: Hernán González Rodríguez

¿Seguridad democrática?

Tras escuchar al ex comisionado para la paz, señor Luis Carlos Retrepo, en los programas de José Obdulio Gaviria y de Fernando Londoño, me han quedado claro de ellos las siguientes conclusiones.

El señor Restrepo lideró la desmovilización de 15.000 guerrilleros de las Farc, 3.000 del ELN y 36.000 Autodefensas, en total, 54.000 desmovilizados. La mayor desmovilización, quizá, en Latinoamérica. Conviene reconocerle al respecto que entregaron ellos sus armas, porque la guerra la estaba ganando el Ejército y no les estaban quedando más opciones que entregarse o refugiarse en Venezuela, bajo el amparo de Chávez. En este momento parece que se han reducido las desmovilizaciones por una simple razón, porque ya casi nadie los acosa.

El 28 de octubre de 2008, con la destitución de los 27 generales por el entonces ministro Juan Manuel Santos con la aprobación del presidente Álvaro Uribe, los cuales fueron acusados por unos "falsos positivos" que, al parecer, permanecen sin pruebas hasta el momento, se inició una desmotivación deliberada de las Fuerzas Armadas para limitar su iniciativa y desde ese momento empezó a ceder, a debilitarse la seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe.

Desde la campaña presidencial ya se sospechaba que el por entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, carecía de liderazgo entre los mandos militares. Esto, quizá, lo habría logrado enmendar Santos con la ayuda de generales líderes en sus tropas como lo era Gustavo Matamoros, pero se rumora que lo destituyó para darle gusto al almirante  Édgar Cely.

Entre tanto, quedó sin piso la Ley de Justicia y Paz que facilitó las desmovilizaciones aludidas tras una controvertida decisión de la Corte Constitucional y, como consecuencia de esta, quedaron en el limbo jurídico todos los que a ella se acogieron, sin que el gobierno del presidente Santos haya logrado revivirla.

En la entrevista que comento se dijo que ya no existía la intención de revivir o de reemplazar la Ley mencionada, porque tras marginar a las Fuerzas Armadas para atarlas al resurgimiento de la inseguridad, tratará el Gobierno de Santos de dialogar con las Farc, concediéndoles un indulto a ellas en forma preferente y, por necesidad, a todos los otros desmovilizados. El argumento para dialogar de nuevo es el consabido: Nuestro Ejército es incompetente y la única salida viable es la del diálogo, ya que la seguridad democrática no funcionó. ¿Otro Caguán?

Se afirmó en tales declaraciones, así mismo, que lo anterior encajaba perfectamente con la captura en Caracas del director de noticias de Anncol en Europa, Joaquín Pérez, ya que venía él a reunirse con los jefes guerrilleros de las Farc que todavía se esconden en Venezuela, con el propósito claro de perfeccionar la estrategia de los diálogos, complementándolos con la entrega de nuevos secuestrados por las Farc, en junio próximo, para demostrar la buena voluntad de paz de ellas.

El ex comisionado Restrepo terminó sus entrevistas con las siguientes afirmaciones. "El uribismo ganó las elecciones de 2010, pero perdió el Gobierno". "La seguridad democrática se está deteriorando, en tanto que no se está alcanzando la prosperidad democrática". "Santos ganó su elección con una agenda de gobierno, pero está gobernando con otra".

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