Por: Uriel Ortiz Soto

Seguridad Democrática Rural y Seguridad Alimentaria

Son dos temas que indudablemente deben ir cogidos de la mano. Todo indica que nuestros gobiernos: nacional, departamentales y municipales, teniendo en cuenta los diversos análisis y estados de alerta divulgados por organismos nacionales e internacionales sobre  la escasez de alimentos que se cierne en todas sus dimensiones, deben redoblar esfuerzos para implementar los cultivos de mayor impacto en la canasta familiar.

Hemos visto cómo productos otrora de pan coger están escaseando. El panorama es desolador para buena parte de países como: Europa, África y parte de América Latina, que miran las regiones de Colombia y demás Países Andinos, como gran despensa internacional. Razón no les falta, especialmente el nuestro, es pródigo por su variedad de climas en producir en todas las especies y de magnífica calidad. El gobierno debe reforzar cuanto antes sus políticas para el sector agropecuario permitiéndole al productor una vida más amable y tranquila, rodeado de todas las garantías de seguridad social, para evitar que se fuguen del campo a las ciudades.

El País ha dado pasos muy importantes en material de Seguridad Democrática, ahora es indispensable rediseñar políticas que propendan por el regreso del campesino desplazado en cualquiera de sus modalidades, a las áreas de producción. Estos programas deben ser implementados en forma urgente puesto que a mayor demora el acoso por falta de alimentos en pueblos y ciudades día a día se está acrecentando con cifras tan dramáticas que muy pronto nos veremos avocados a importar hasta lo más esencial para nuestra subsistencia.

Sin embargo, no deja de ser preocupante el panorama del desplazamiento, según últimos datos estadísticos reportados, son tres millones quinientos mil compatriotas los que han sido desplazados de sus fincas por acción de: la guerrilla, el, para – militarismo, o la delincuencia común organizada. Esto quiere decir que las áreas rurales se encuentran bastante debilitadas en sus nichos de producción. No debemos olvidar que más del 90% de la población desplazada es de origen campesino. En lugar de hacer paternalismo entregándoles una mesada mensual para su congrua subsistencia, lo más conveniente es vincularlos a proyectos productivos sin desviarlos de sus conocimientos básicos.

Hay que reconocer que el gobierno con su política de Seguridad Democrática ha devuelto la tranquilidad a las áreas rurales, y urbanas. Finqueros, hacendados, Industriales y comerciantes, que hasta hace unos años habían sido desterrados de sus lugares de origen y de trabajo por amenazas de secuestro, extorsión y chantaje se han reintegrado a sus actividades.     

Paulatinamente la política de Seguridad Democrática, está arrojando resultados positivos, sin embargo, se nos asoma otro monstruo igual de azaroso al primero, y es: cómo prevenirnos contra la inseguridad alimentaria, que se ve venir a pasos agigantados. Afortunadamente disponemos de unos recursos naturales y humanos tan valiosos que si los desarrollamos y ponemos en práctica muy seguramente se aminoraría tanta falsa expectativa sobre este tema que si bien es de cuidado para el  mundo, Colombia debe sentirse privilegiada puesto, que todo lo tiene a la mano. Lamentablemente sin planes y programas de desarrollo.

Por eso es conveniente insistir en que: Los programas de Seguridad Democrática y Seguridad Alimentaria deben ir cogidos de la mano.

Comunidad Desarrollo y Gestión

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