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Selección de carrera, para mi prima

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Volvió la época electoral y confieso que a mi prima de diez años y a mí nos ha sorprendido mucho. El año pasado los candidatos nos dieron mucho de qué hablar con propuestas desinformadas del salario mínimo, desigualdad y subsidios. Creía uno que no podía ser peor, pero pasamos de tener candidatos que discuten malas ideas a tener candidatos sin ideas.

Los candidatos en Bogotá están hablando sobre si frenar la licitación de un metro como si fuera mi prima escogiendo un juguete que pagan sus papás. En Medellín, hay algunos adultos tratando de tener una conversación y un Papá Noel prometiendo cosas gratis; en Manizales, el debate parece una pelea de niños por quién es el más independiente.

Mi prima y yo hemos pensado en dar premios por los descaches de políticos, pero Cúcuta se los llevaría todos; hemos visto propuestas de playas artificiales, transmisiones de Facebook Live de helicópteros para combatir el crimen y de una piscina en cada comuna. “Ni los representantes de grupo en mi colegio se atrevieron a tanto”, me decía mi prima.

Pero entre los ataques personales y el populismo, mi prima logró sacar una idea que llama la atención. Claudia López, candidata a la Alcaldía de Bogotá, propuso una agencia para financiar la educación superior; pero no cualquier carrera, sino las carreras que demandan las empresas y el mercado laboral.

–¡Maravillosa propuesta! –me dijo mi prima.

–¿Por qué lo dices? –le pregunté.

–No sé. Me gusta que las poquitas ayudas que puede dar el gobierno se vayan más para carreras que dan trabajo y menos para las que no.

Le entendí la lógica a mi prima. Con recursos escasos, es mejor priorizar tanto en los más pobres, como en las carreras que más retornos tienen: hay una obligación de gastar los recursos públicos de la mejor manera posible. Aplaudo que Claudia discuta el tema en entrevistas y en Twitter, pero después salió con que era un error, buscando enterrar un debate ineludible por el hecho de ser polémico.

Tal vez quienes le criticaron la idea tengan algo de razón: siempre le digo a mi prima que debe estudiar lo que le gusta. Lo curioso es que esas mismas personas que criticaron a Claudia por “decirles a otros qué estudiar” están en contra de programas como Ser Pilo Paga, donde literalmente se le da al estudiante la libertad de elegir la carrera que quiera.

La ¿ex? propuesta de Claudia busca que pasemos de estudiar carreras con alto desempleo a estudiar carreras con alta demanda; así mejoramos la productividad, la competitividad y el desempleo.

Sin embargo, si todos estamos de acuerdo con que el estudiante es quien debe escoger la carrera –no la universidad pública, ni los políticos–, una gran idea por implementar es la de los vouchers escolares, donde el estudiante es quien escoge qué estudiar y dónde, y el Estado lo financia.

A Fecode podrá incomodarle, pero la evidencia de dar más libertad a los estudiantes y menos a los sindicatos ha mostrado ser de grandes beneficios. Sería interesante que Claudia López, como académica, valorara la evidencia e incorporara más libertad en sus propuestas.

La educación y la libertad son dos palabras que me gustan mucho. Necesitamos más propuestas que amplíen ambas.

@tinojaramillo

Martin.jaramillo@email.shc.edu

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