Por: Antonio Casale

Selección de Colombia

Se viene fecha Fifa y la selección de Colombia no va a poder jugar porque a pesar de las promesas de aprovechar todas las jornadas brindadas para foguearse, la Federación no pudo conseguir un rival digno para enfrentarnos.

Y claro, nosotros nos quejamos porque normalmente terminamos jugando contra los equipos nacionales de El Salvador o Panamá, y en el mejor de los casos contra el eterno México lindo y querido. Pero la realidad es que para el primer mundo del fútbol, hoy la selección de Colombia es del nivel de los anteriormente citados. Con excepción de los manitos claro está, porque ellos hoy, nos llevan años luz.

Lo anterior no puede convertirse en excusa para no encontrar rivales, porque la situación actual del fútbol colombiano es consecuencia directa de los malos manejos de quienes están al frente de los destinos del balompié nacional.

Y no nos llamemos a engaños, los éxitos cosechados por algunas selecciones juveniles tanto en masculino como en femenino son más el resultado de la buena materia prima con la que contamos en cuanto a jugadores y de esfuerzos valiosos de los entrenadores que están a cargo, que de una planificación seria por parte de la Federación.

El fútbol aficionado sigue desorganizado, el torneo de la B parece amateur, y lo peor, según un informe presentado por el semanario Nuevo Estadio la semana pasada, los clubes de la Dimayor están quebrados mientras la Federación nada en dólares guardados en Suiza.

Siendo así, el futuro de la selección está más allá de los milagros de El Bolillo, quien se supone que por su cartel iba a convocar a los más encopetados rivales para jugar con Colombia.

Lo mejor es que empecemos por aceptar que Colombia hoy forma parte del tercer mundo del fútbol, al nivel de Bolivia, Perú, El Salvador y Trinidad y Tobago. Lo triste es que en nuestro país los jugadores nacen con buen nivel, bastaría con organizar el circo.

 

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