Por: Mario Fernando Prado

Sembrar uva: la nueva opción

El Valle del Cauca tiene un monocultivo que es la caña de azúcar. Cerca de 13 ingenios siembran este producto, actividad que genera más de 50.000 empleos.

Además, esta agroindustria no solo ha optimizado su producción sobrepasando estándares universales, sino que también está produciendo combustible a través del etanol, generando energía eléctrica y tiene un campo diverso de expansión a partir del bagazo de la caña, que antes era un encarte.

Muchas intentos se han hecho para evitar que esta tierra fértil como ninguna continúe en su parte plana dependiendo de este solo cultivo y se han buscado otras opciones que generen más empleo por hectárea.

Sin embargo, la frutihorticultura parece ser una alternativa bastante viable. La piña, por ejemplo, es una de esas opciones, cultivo por el que están apostando varios agricultores e incluso propietarios de los ingenios, que han visto allí una nueva forma de explotación de la tierra.

Se habla entre otros del mango, la papaya y la fresa, con también excelentes perspectivas, sin olvidar el café e incluso el arroz, este último y por estos días bastante atacado por el alza de precio. Como complemento de lo anterior faltaba la uva, que viene cultivándose en grandes extensiones en el norte del Valle, sobre todo por la empresa Grajales y en donde además se fabrican vinos de mesa, al igual que en la región de Ginebra con su famosa uva Isabella.

Pues bien, la buena noticia es que el Ministerio de Agricultura a través del ICA ha autorizado la importación de material de propagación de uva sin semilla procedente de Perú, lo cual les da un vuelco a estos cultivos y ya no será necesario comprar a altos precios las llamadas uvas sin pepa, porque en breve las estaremos produciendo en nuestras tierras vallecaucanas.

Bienvenidas pues las uvas sin pepas, cuyo cultivo tendrá el apoyo del ICA que busca ser un socio estratégico del agronegocio colombiano.

 

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