Por: Antonio Casale

Semestre azul

En la cancha, Millonarios comenzó bien este torneo.

Ha ganado los dos partidos que ha disputado y a pesar de tener una nómina muy corta ha demostrado estar bien dirigido por parte de Juan Manuel Lillo, sus jugadores interpretan el libreto de su líder con mucho orden y sacrificio. Máyer Candelo representa, futbolísticamente hablando, el curioso caso de Benjamin Button, aquel relato de F. Scott Fitzgerald llevado al cine hace algunos años, que contaba la historia de un hombre que con el paso de los años, en vez de envejecer, se hacía más joven. El diez azul, de treinta ocho años, corre como un joven de veinte, se divierte como un niño. Se ve a leguas que se la juega por su entrenador y a su vez es él quien manda en la cancha.

Sin embargo, la gente se pregunta si a Millonarios le alcanzará para cubrir, con esta nómina, más dos refuerzos que en teoría se conocerán esta semana, los dos frentes que tiene abiertos, la Liga Postobón y la Copa Sudamericana, porque la Copa Postobón se la tomó a la ligera, representó simplemente la pretemporada azul, en consecuencia la eliminación prematura es prácticamente un hecho.

Mientras en la cancha todos parecen estar unidos en búsqueda del objetivo deportivo, en los escritorios se juega otro campeonato, el del poder. La parte administrativa cumple con sus funciones, no así el director deportivo José Portolés, encargado de reforzar la nómina y potenciar las divisiones menores. Hasta el momento su labor ha sido pobre, pues en ninguno de los dos semestres logró reforzar el primer equipo como se debía, por el contrario, queda la base exitosa de 2012, pero cada vez con más ausencias. En cuanto a la cantera, solamente el tiempo dirá si su labor ha sido buena. Por ahora, ningún jugador ha sido probado en el primer equipo durante su gestión de manera decidida.

Llama la atención entonces que Millonarios, que apuesta a no gastar más de lo presupuestado, se encuentre en medio de tires y aflojes entre distintos grupos de empresarios que quieren ser los dueños de la institución. No ha de ser tan mal negocio desde que tantas personalidades del mundo financiero se disputan el poder. La pregunta entonces es: Si es tan buen negocio, ¿por qué ninguno invierte en la parte deportiva, fundamental para el buen desarrollo de su negocio?

Los hinchas azules son nobles y acuden masivamente al estadio, pero no son bobos. Los seguidores, que en últimas son los que le dan el valor agregado a la marca Millonarios, no quieren que su equipo pelee la entrada a los cuadrangulares, quieren pelear el título y aunque en fútbol cualquier cosa puede pasar, esta escuadra está para lo primero, pero para lo segundo levanta bastantes dudas. Que no abusen de la buena fe de los seguidores, por favor.

 

 

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