Por: Columna del lector

Señor “Timochenko”, ¿qué sabe usted de ser presidente?

Por Juliana Vargas Leal

Señor Timochenko:

Piénselo, piénselo muy bien antes de concluir que es el héroe, el elegido, el presidente que nos salvará a todos de años de opresión y tiranía. Ya puedo imaginármelo pensando: “Me dirá que es porque soy asesino, como insultaron a Santrich. Me dirá que no tengo salvación”. No, no es por eso, considero que toda persona tiene posibilidad de redención, por pequeña que sea. Tampoco salga a clamar “¡Yo no seré como aquellos enmermelados, ladrones y deshonestos! ¡Yo seré correcto y trabajador!”. No puedo asegurar que no lo será, así que dejaré de lado la moralidad que tanto ha faltado en gobiernos pasados. En cambio, sí le diré que, por mucho que se esfuerce, usted no será un buen presidente, de hecho, será pésimo por la sencilla razón de que no será capaz de desempeñar tan alto e importante cargo.

Puede que hayan existido presidentes escabrosos, desvergonzados y hasta criminales; pero todos ellos, sin excepción, al menos tenían idea de lo que debía ser un presidente. Mariano Ospina trabajó en la Cámara de Antioquia y en el Congreso antes de llegar a ser presidente, incluso, demostró sus cualidades de líder mientras fue el máximo dirigente del Partido Conservador. Eduardo Santos Montejo fue canciller, delegado de Colombia a la Asamblea de la Sociedad de Naciones, consejero municipal de Bogotá y gobernador de Santander. Fue también diputado a la Asamblea de Cundinamarca, representante a la Cámara y dos veces presidente del Senado; es decir, aprendió de diplomacia, legislación, derechos humanos y relaciones internacionales antes de llegar al más alto cargo del país. Andrés Pastrana administró Bogotá con sus nueve millones de habitantes antes de asumir el reto de encargarse de los 45 millones de colombianos. Álvaro Uribe, aquel ser que usted tanto desprecia, por lo menos ocupó varios cargos públicos, fue senador, alcalde, y no lo hizo nada mal como gobernador de Antioquia antes de dedicarse a hacerle a usted la vida imposible. Incluso Pedro Nel Ospina, quien tuvo una vida similar a la suya mientras combatió durante la Guerra de los Mil Días, fue luego congresista y gobernador antes de lanzarse a la Presidencia.

Ahora respóndame: ¿usted qué ha hecho?, ¿sabe administrar al menos un pueblo?, ¿ha legislado?, ¿se ha codeado con dirigentes extranjeros y ha aprendido de experiencias internacionales? Si me responde positivamente, es un mentiroso y un descarado. Mejor dicho, parece un millennial, que pretende salir a ganarse millones o ser el gerente de una empresa apenas se gradúa del pregrado. No me venga ahora con el mismo cuento de Santrich, que, en lugar de explicar por qué no era un asesino, se limitó a contestar que “el acuerdo lo cobijaba”. He escuchado respuestas estúpidas y ésa. Puede que el Acuerdo de Paz les otorgue ciertos derechos y concesiones, pero no borra el pasado ni los hace inmunes al karma. Usted fue libre de irse a la selva, fue libre de combatir en el sur del país, fue libre de participar en secuestros, atentados y masacres, y no lo niegue, que por algo pesaron sobre usted más de 100 órdenes de captura. Y aun si lo niega, hubo combatientes que secuestraron, quemaron y mataron bajo su dirección, y que se levanten los cientos de almas en pena que continúan sin encontrar paz, ya sea porque los torturaron, los desaparecieron o porque sus familias aún los lloran.

En lugar de aprender de diplomacia, decidió dividir este país; en lugar de legislar, decidió romper con todas y cada una de las reglas de la decencia; en lugar de gobernar, decidió sumir pueblos en el miedo y la desesperación. Antes de pensar en ser presidente, desaprenda lo aprendido y prepárese para gobernarnos. Usted que es cardiólogo debe saber que no podrá curar el corazón de Colombia de la noche a la mañana después de todo lo que lo hizo sufrir. No sea cobarde y asuma las consecuencias de sus actos, pues nos debe al menos eso. Luego de tantas lágrimas, sangre y muertos, nos debe al menos eso.

@jvargasleal

 

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