Por: Daniel Mera Villamizar

Ser Pilo Paga: ¿qué política de Estado?

El error de pelearnos por la financiación sin pensar en la generación de riqueza.

Aquí creemos que una ley hace una “política de Estado”. En rigor, no se debería llamar “política de Estado” a lo que no sea una “política de sociedad”.

Y en la discusión por Ser Pilo Paga, SPP, sí que estamos pintados en cortedad de miras. Básicamente, nos estamos peleando por la destinación de unos recursos fiscales sin relacionar el asunto con la generación de riqueza como sociedad.

Las mejoras de la cuarta convocatoria de SPP son detalles frente a las dos cuestiones sencillas y al tiempo fundamentales que deberíamos decidir primero para abordar SPP sin producir esta sensación de mezquindad, en todas sus acepciones:

1) ¿Tendremos una política pública para identificar tempranamente, formar y desarrollar el talento superior que nos puede impulsar como país? 

2) ¿Tendremos un trato explícito como sociedad con ese 15% de mayor potencial cognitivo para que las inversiones en su desarrollo sean retribuidas al conjunto de la sociedad de modos específicos?

Discutir estas cuestiones exige un sustrato cultural común: ¿nos importa, nos molesta, nos resulta indiferente que existan personas notablemente más inteligentes que el promedio?

¿Pensamos que con independencia de su clase social los talentosos son un activo de toda la sociedad o nos inclinamos a verlos en función de sus adscripciones de origen?

La respuesta correcta es que los talentosos son una bendición, un milagro de la sociedad —dicho en términos “acientíficos”—, y que debemos cultivarlos y ponerlos a trabajar por los demás.

Poco logramos tratándolos como a “perico de los palotes”, cuando lo que necesitamos es que sirvan a “perico de los palotes”.

La sociedad necesita explotar —en el buen sentido— a los talentosos para generar la riqueza que multiplicará a los talentosos.  Sin esta claridad seguiremos en los actuales términos del debate por SPP.

Lo que necesitamos no es que SPP sea una “política de Estado” por ley, sino una política pública de identificación temprana, formación, desarrollo y compromiso del talento, de la cual SPP sea un programa.  

Si tuviéramos esta idea de política, sería más o menos evidente que nos falta pensar al menos un programa y un diseño para ser un país más inteligente con su talento:

1) “Colegios de Alto Rendimiento”, como en el Perú, para identificar tempranamente (grado 8°) los talentos en contextos adversos y llevarlos a cursar 9°, 10°, 11° y tal vez  grado 12° en condiciones que aseguren su potencial y nivelen la cancha con los niños sobresalientes de los estratos medios-altos y altos.

2) Modificar gradualmente el requisito de universidad acreditada para poder matricularse como SPP a un factor compuesto de programa acreditado y vinculación a programas de investigación priorizados por Colciencias, de modo que muchos pilos puedan soñar con patentes cuando se preparen para ser parte de una verdadera “política de sociedad”.

Esta fue, en esencia, mi intervención en el conversatorio en UniAndes que organizó Fabio Sánchez del CEDE sobre SPP.

@DanielMeraV

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Daniel Mera Villamizar

Lo que está en juego con el paro universitario

Toma y dame con universidades públicas

Alimentación escolar: a esperar la proteína