Sirirí

¿Será creerle?

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Las recientes declaraciones del director del Invías, Juan Esteban Gil, en las que desmiente que los peajes que se cobran en gran parte del Valle del Cauca no se estén reinvirtiendo en el mantenimiento de las carreteras de este departamento, plantean una situación de credibilidad que es preciso subsanar.

Las autoridades vallecaucanas, de la Gobernación y los alcaldes para abajo, el bloque parlamentario -senadores y representantes-, el Comité Intergremial, los líderes de opinión y los medios de comunicación han venido protestando porque después de haberse suspendido o acabado el contrato de la malla vial no se ha sacado aún la licitación respectiva y los dineros recaudados van a una olla común, los cuales se destinan en buena parte para las vías de otras regiones del país.

Lo anterior ha generado desde hace varios meses un permanente descontento, que ha sido conocido incluso por el presidente Iván Duque y el Ministerio de Transporte, sin que se solucione lo que muchos han calificado como un “tumbis” a esta región, porque el deterioro de las vías es inminente y ahí están las pruebas: mientras que las carreteras de Antioquia y la costa Atlántica -para no dar sino dos ejemplos- están inmaculadas y son motivo de orgullo, las otrora impecables carreteras del Valle amenazan ruina y los “miaos de gato” con que las atiende el Invías están produciendo que el deterioro sea progresivo, y lo peor, que sus reparaciones vayan a costar el doble.

Sin embargo, y ante la oleada de críticas y el malestar general de la comunidad, sale por fin esta entidad a dar la cara —como debió hacerlo hace meses—, afirmando que lo que se dice es falso, que la entidad está cumpliendo, que son habladurías, que ya sale la licitación para que esto se normalice y que aquí no ha pasado nada.

Entonces alguien está mintiendo: o los vallecaucanos que han puesto el grito en el cielo, o el Invías que además ha vuelto a prometer lo que no ha cumplido en muchos años de dilaciones y engaños: que se va a terminar la doble calzada Buga-Loboguerrero-Buenaventura —que cada día está peor—, que se están atendiendo con prisa y sin pausa los daños que se vienen presentando en las calzadas y que se está haciendo el mantenimiento de las bermas, entre otras cosas.

Ojalá que las partes al menos se pongan de acuerdo en el desacuerdo y cese ese intercambio de declaraciones y comunicados, porque, así como vamos, la malla vial del Valle podría volverse otro elefante blanco de los tantos que hay en este país del Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

 

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