Por: Hernán Peláez Restrepo

Serenidad americana

En la vuelta de los cuartos de final de la liga, Atlético Júnior, en la etapa inicial, fue mucho más que América, porque los dirigidos por Jorge Polilla Da Silva se preocuparon por superpoblar su mediocampo con cinco volantes y dejar aislado y en solitario a Martínez Borja.

De allí el aprovechamiento del local, que controlaba y jugaba a placer el partido, pero América resolvió modificar la zona de volantes y envió a Olmes García y a Mosquera. Aunque no llegó a controlar del todo el juego, sí se arrimó algo más a la zona posterior juniorista.

Lo que le pasó al Júnior es de no creer. Siempre produjo más peligro cuando se decidía a atacar. América, por su lado, sacó provecho de la llamada “pelota parada”, con un golazo de tiro libre de Juan Camilo Angulo y ya al final el empate de Éder Castañeda, anticipando al arquero Sebastián Viera, después de servir un tiro libre de costado, bien ejecutado por Carlos Lizarazo.

En cuestión de horas, Júnior quedó eliminado de la Copa Sudamericana ante Flamengo de Brasil y de las semifinales de Colombia, en las que era el favorito.

El fútbol, una vez más, demostró la ilógica que lo rodea. Angulo, quien le había marcado a más de 20 metros un golazo a Viera, no pudo vencerlo apenas a 12 metros. Para sus compañeros hubo la ocasión de redimirlo y ser más efectivos a la hora de ser ganadores.

América, después de sufrir por eludir el descenso, tiene idénticas posibilidades de ser campeón que Millos, Santa Fe y Tolima.

Júnior tuvo todo para vencer con solvencia, pero no lo hizo. América, sin afán, trabajó la etapa complementaria y sacó beneficio de un jugada que directamente lo equiparó a Júnior y después tuvo la serenidad en la definición por cobros desde el punto penalti, que le dieron el merecido tiquete a semifinales.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

Mientras avanza

Dejar así

Agradable

Falta juego

Merecido