Por: Antonio Casale

Serie A

Me encanta la serie A. El fútbol italiano es dramático como su gente, se juega en estadios que todavía guardan cierta nostalgia ochentera en su aspecto, se vive intensamente durante la semana cada partido, de las tribunas desciende pasión y en las canchas se ponen el overol. De las ligas de élite, la de Italia es quizás la única que guarda la esencia del fútbol tradicional, el potrero.

Este año promete estar más pareja que en otras temporadas, pues el Inter y el Napoli se armaron para pelearle un poco más a la Juventus, que lleva ocho scudettos consecutivos, récord absoluto en las ligas de élite de Europa.

Es cierto que las grandes figuras del fútbol mundial hace mucho rato no están en Italia. Los mejores se encuentran en Inglaterra y después en el Madrid y el Barcelona. El calcio no concita la atención de antes. Todavía se extrañan los tiempos en que los mejores iban a Italia. El Napoli de Maradona, el Milan de Gullit, Van Basten, Baressi y Maldini, o la Juve de Platini, y los campeones del mundo del 82, dirigidos por Trapatoni, uno de los tantos entrenadores italianos que han cambiado el fútbol para siempre, al igual que Lippi, Arrigo Sacchi y Capello.

Cuenta la historia que Nereo Rocco, en el Milan y la azzurra, y Helenio Herrera (argentino), en el Inter, hicieron del catenaccio (sistema de juego ultradefensivo), un patrón de identificación para un país que después de la Segunda Guerra Mundial reconocía a los países del norte de Europa, integrados por jugadores más grandes físicamente, como superiores pero no invencibles. Por eso en Italia se aplaude con más euforia un quite deslizante que una gambeta.

Pero la serie A se recupera de a poco de la crisis de mediados de la década pasada, en la que sus principales equipos se vieron envueltos en escándalos de apuestas que les significaron millonarias pérdidas en sanciones y, en el caso de la Juve, una temporada en la segunda división. Algunos de los mejores entrenadores del mundo volvieron a su Italia natal. Primero fue Ancelloti al Napoli y ahora Conte al Inter, Ranieri a la Roma y Maurizio Sarri a la Juventus. En materia de jugadores comienzan a llegar figuras. El año pasado Ronaldo a la “Vieja Señora” y este año varios jugadores con ilustres apellidos prefirieron ir a Italia antes de firmar unas vacaciones pagas en China o Estados Unidos. Así, Godín arribó al Inter, Ribery a la Fiorentina, y Buffon, Rabiot y Ramsey a la Juve, entre otros.

Italia es un gran lugar para los colombianos. Es allí y no en España donde se puede vivir de una manera más semejante a la nuestra. La alegría y el desparpajo con que se vive en la bota los hace sentir locales. Es allí donde Asprilla e Iván Ramiro Córdoba se hicieron grandes y hoy escriben páginas gloriosas Zapata, Muriel y Cuadrado.

El sábado comenzó la serie A y el espectáculo no pudo ser mejor. La victoria por cuatro a tres del Napoli sobre la Fiorentina tuvo de todo. Es cierto que se ven pocos italianos en las principales escuadras, pero los que trabajen allí saben que tienen que jugar al fútbol tal como se vive en ese lugar del mundo, intensamente.

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2019-08-26T06:00:00-05:00

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