Por: Cartas de los lectores

¿Sesgo antihumanista?

Su editorial (“Los problemas de la medición” (El Espectador, abril 22/15) en su primer ítem amenaza ser un asalto a la buena fe del periódico, por decir lo menos.

No es coherente la crítica al presunto sesgo “antihumanista” de Colciencias para calificar grupos de investigación si se observa objetivamente que la mayoría de los grupos (un 38% equivalente a 1.431 de los 3.970 grupos reconocidos) pertenecen a las áreas de ciencias sociales y humanidades. El presunto asalto aparece más gravoso cuando se aprecia que el editorialista afirma que éste fue el principal obstáculo que sus críticos le fijaron a Colciencias en este proceso calificatorio.
 
Bernardo Congote. Bogotá.
 
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La ciencia víctima
 
Como se menciona mi nombre en el artículo “La odisea de un científico que terminó amenazado en Sucre” (El Espectador, abril 12/15) y dada la peligrosa polarización que vive el país, me veo precisada a hacer algunas reflexiones y aclaraciones.
 
Mis intervenciones durante mi vinculación a Colciencias no se salieron del compromiso y diálogo con actores oficiales. Mi trabajo en Sucre, y específicamente en Sincelejo, se desarrolló durante la alcaldía del doctor Jesús Paternina Samur, quien fuera cogestor comprometido de la idea de crearle a Sucre una megaestrategia de mucho impacto socioeconómico para el departamento y el país, y quien inició las gestiones para la apropiación de un terreno del municipio para llevar a cabo esta promisoria obra. Luego el alcalde Jairo Fernández Alcocer retomó la idea y la hizo estrategia de su plan de desarrollo. Mario Fernández era en ese entonces asesor del alcalde y no senador.
 
No tuve el agrado de trabajar durante los años en Colciencias buscando intermediaciones políticas pues mi papel en esa etapa de los procesos era diseñar las estrategias, concertar con los actores de desarrollo establecidos, con la dirección de gobernadores y alcaldes, y aportar no sólo mi conocimiento y las orientaciones de Colciencias, sino facilitar alianzas estratégicas. Y aunque mi solidaridad y pesar con lo que le sucede al científico Leyva es de corazón, no tuve oportunidad de trabajar con él; tampoco conocí el aporte económico del departamento a esta estrategia que contribuí a diseñar y que celebro porque imagino que logró resultados de significación al avance del Polo Científico. Por mi salida de Colciencias no supe ni conozco el estado de ese proyecto que orienté hasta sus estudios previos. Mi voz de alerta al país: a cerrar filas porque la ciencia, la tecnología y sus hacedores no se conviertan en víctimas de las delincuencias que azotan al país.
 
Luz Elena Zabala Jaramillo.
 
 
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