Por: Columnista invitado
A mano alzada

Shinzo Abe apuesta su destino

Por Fernando Barbosa

El primer ministro japonés ha decidido disolver la Dieta y llamar a elecciones el próximo 22 de octubre. Dado que hoy en día cuenta con una mayoría calificada, surgen varias preguntas sobre cuáles son las razones que lo condujeron a este camino. Primero, quizás busque consolidar su poder para depender menos de su socio de coalición, el Komeito. Segundo, aprovechar el difícil momento que atraviesa la oposición —el Partido Democrático (PD)—, que cuenta con muy bajo respaldo en la opinión pública. Y tercero, afianzar su reelección como presidente de su partido, el Liberal Democrático (LDP), en las elecciones de septiembre del año entrante. Sin embargo, como se verá, la decisión pareciera más una apuesta riesgosa que una estrategia sólida.

La bandera política más importante de Abe ha sido la reforma de la Constitución pacifista de 1947. Su propósito es lograrlo para el 2020. Para su aprobación necesita los 2/3 de los votos en la Dieta y ya cuenta con ellos. No obstante, esa mayoría está sustentada en su alianza con el Komeito, que no ve con entusiasmo la enmienda, hecho que se suma al precario respaldo popular por la medida. Ahora bien, alcanzar esos 2/3 por su cuenta no parece probable.

Es cierto que la oposición atraviesa un momento de crisis y acaba de afrontar una derrota enorme en las últimas elecciones, que llevó a un cambio en la dirección del partido. Aunque el tiempo corre en su contra y la apuesta es sobrevivir, es esperable que busque coaliciones audaces, como ya lo hizo con los comunistas, con el Partido Liberal y con nuevos líderes como Koike.

Abe parece muy confiado en poder mejorar sus mayorías. Pero, aunque cuenta con una oposición muy debilitada, las encuestas revelan una enorme insatisfacción por parte de las mujeres y de los independientes. De igual manera, a pesar de que el cambio de ministros a principios de agosto ha significado una mejora en el apoyo a su gobierno, los escándalos propios, los de su señora, sus amigos y algunos ministros han hecho mella en una opinión pública desilusionada.

Si bien las encuestas sobre intención de voto ponen a su partido muy por encima de la oposición, el sector que arrasa es el de los indecisos con el 42 %. Y para ellos no parece haber propuestas atractivas. A pesar de que Abe ha capitalizado bien la amenaza de Corea del Norte, su reforma constitucional no es popular. Y las reformas económicas, salvo los resultados que provienen de los ciclos del mercado, no convencen.

Además, hay un nuevo factor sorpresa: el lanzamiento esta semana del Partido de la Esperanza (Kibo no Kai), de la muy popular gobernadora de Tokio, Yuriko Koike. Sus propuestas encaminadas a rescatar el prestigio de Japón, a reformar la economía y a crear empleos para las mujeres, lo mismo que su capacidad para hacer alianzas, serán una piedra en el zapato para Abe. Pareciera que Koike se encaminara a una ruta como la de Macron en Francia mientras Abe se aproximara a la reciente experiencia de Merkel en Alemania.

Abe no tiene riesgo de perder el poder hoy, pero sí el grado de gobernabilidad y su permanencia más allá de septiembre del año próximo. Para esta campaña hará valer su carácter militarista y de extrema derecha como carta segura para enfrentar el desafío de Corea del Norte. Pero, en una maniobra que parece angustiada, ha propuesto redirigir hacia la inversión en la niñez y en la educación el alza en el IVA prevista para 2019. El objetivo de estos ingresos era disminuir el déficit fiscal, pero este cambio en su destinación deja el mal sabor del oportunismo electoral. Amanecerá y veremos.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

Refugio: una lotería para pocos en Colombia

Turismo sostenible, alternativa para el Amazonas

El antropoceno en Colombia