Sirirí

Sí a la hipoteca inversa

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Como era de esperarse, rayos y centellas le cayeron al Gobierno ante la iniciativa de poner en funcionamiento la llamada hipoteca inversa, modalidad que se usa exitosamente en cerca de 40 países del mundo.

La satanización de esta figura busca crear un amacice entre la Casa de Nariño y los banqueros, señalando a unos y a otros de querer despojar de sus viviendas a los abuelitos de más de 65 años para que, una vez fallecidos, las instituciones financieras se queden con el patrimonio que construyeron durante toda su vida.

Desde antes de reglamentarse, la hipoteca inversa es considerada como un vil atraco para acrecentar las ganancias del sector financiero, del que dicen que aparecerá cual gallinazo a tomar posesión del bien, antes de que el cadáver del deudor se enfríe.

Nada más falto a la verdad. Lo cierto es que se pretende dar la oportunidad a quienes llegan al sexto y medio piso para que obtengan un dinero, hipotecando su casa o apartamento y recibiendo una mensualidad o una suma fija, previa adquisición de una póliza que garantice el pago y que se haría efectiva al momento de fallecer el propietario.

Es igualmente falso que el bien hipotecado lo pierden los herederos del muerto. Por el contrario, pueden pagar lo que se les ha facilitado e incluso pueden obtener un plazo generoso de muchísimos años, hipotecando a su vez el inmueble de ese ser querido.

Pongamos un ejemplo sencillo: don Rudecindo posee una casita como único patrimonio y tiene una pensión muy bajita o no tiene pensión alguna y es lo que llaman un pobre vergonzante, que debe implorarles a sus hijos que le den unos centavos para poder sobrevivir.

A sus “herederos” la tal casita les resultará un encarte y terminará seguramente abandonada, porque ellos ya están en otro nivel o no necesitan de semejante chichigua. ¿Por qué entonces don Rudecindo no puede acogerse a la hipoteca inversa y recibir un dinero que le permitirá pasar sus últimos días disfrutando de una vida digna y sin tener que limosnearles a las nueras y a los yernos?

Que se abra una discusión sobre el tema está muy bien, pero no partiendo de premisas falsas como lo están haciendo los eternos contradictores que a cada solución le encuentran un problema y ni rajan ni prestan el hacha.

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