Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Si esto es en Bogotá

Sin haber podido tomar todavía la decisión de por quién votar para la Alcaldía en Bogotá, no propiamente porque haya muchas opciones, lo que está ocurriendo aquí es grotesco.

A Ángela Garzón, una paracaidista en varios movimientos políticos que transitó primero como funcionaria del Partido Liberal y luego se hizo elegir sin ningún mérito como concejal de Bogotá por el Centro Democrático, Uribe le dio un portazo en sus narices y le quitó el respaldo que le había dado para la Alcaldía. Salió sin pena ni gloria del uribismo y cuando se sintió echada, en vez de mantener una postura digna, se vino lanza en ristre contra quienes antes idolatraba. Lo que se hereda no se hurta, lo mismo hizo su padre Angelino cuando Juan Manuel Santos se liberó de su pesada compañía como vicepresidente. Y digo esto porque después del ridículo video en el que Ángela se burló inofensivamente con Daniel Samper del presidente eterno, este, que carece de humor, la mandó al lugar adecuado y ungió como candidato de su partido y por ende de la más recalcitrante ultraderecha a su tocayo Miguel Uribe, otro manzanillito que le vendió el alma al diablo con tal de suceder a Peñalosa.

Si aquí en Bogotá, donde se mueve el voto de opinión, alguien como Miguel Uribe hoy es apoyado por el Centro Democrático, el Partido Liberal, los conservadores y los cristianos, ¿qué clase de gobierno puede ejecutar quien representa tantos intereses contrapuestos? Esa alianza no está sustentada en fundamentos ideológicos menos éticos, solo en burocracia. Por eso todos han coincidido en esta aventura politiquera.

Miguel Uribe intenta mostrarse como el gran ejecutor de las pocas cosas buenas que él le atribuye a Peñalosa. Según sus declaraciones el metro es obra suya, la supuesta renovación de Transmilenio también le pertenece y son de su cosecha todos los escasos logros administrativos. Mejor dicho, oyéndolo parecería que el delfín de la casa Turbay estuviera trabajando para que lo reeligieran, porque en el período que ya se extingue él fue el artífice de todo, menos de los numerosos desastres que nos dejará Peñalosa.

El presidente eterno al echar a Ángela Garzón terminó dándole una bofetada a ese otro camaleón diletante de su padre, Angelino Garzón, impulsador y sostén de la fallida excandidata. Angelino, lagarto experto en maniobras siniestras, es capaz de todo menos de renunciar, así le hayan ultrajado a su hija. El exgobernador del Valle pertenece a esa legión de oportunistas que son capaces de poner sus cachetes y hasta su familia para que los pisoteen con tal de que los dejen gozar de las mieles clientelistas. Por eso permanecerá como embajador en Costa Rica y un buen día lo traerán a Bogotá a un puesto donde estorbe menos, en la seguridad de que él seguirá prestando sus invaluables servicios a la patria. Ahí están, esos son.

La campaña apenas se ha iniciado y ya Gaviria anda abrazado con los cristianos, como si tuviera con ellos alguna proximidad de pensamiento, que por supuesto no la tiene, ni la ha tenido. Su consanguinidad es puramente por la bolsa de empleos y allí coincidirá con todos los que participen del perverso propósito de estar en el poder, no importa cómo ni con quién. ¡ Pobres los liberales!

Lo de Claudia López se ha venido enrareciendo, porque no se ve claro si con el asunto del metro busca el apoyo de Petro o se quedará con el que ya le ofreció Peñalosa. Por lo pronto, qué fatiga sumarse a una causa donde regañen por pensar diferente, papel que allá cumple una representante a la Cámara de la Alianza Verde, quien se siente asistida del derecho divino de maltratar a quien le recuerde sus veleidades políticas.

Esto está por arrancar, ya habrá tiempo de volver sobre otros aspirantes. No está fácil escoger, pero vamos muy mal.

Adenda No. 1. El Olimpo Radical 1864-1884, de Eduardo Rodríguez Piñeres. Un libro clásico revivido por la Colección Historia del Externado. Recomendado.

Adenda No. 2. Más mezquina que la “jugada” del bachiller Macías para silenciar a la oposición fue la descalificación del episodio por el subpresidente Duque, cuando ya sabía que el bochornoso suceso estaba en manos de Procuraduría y Corte Suprema. Y este es el mandatario que pretende reconciliar a los colombianos.

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2019-07-28T00:00:45-05:00

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2019-07-28T00:15:01-05:00

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