Por: Héctor Abad Faciolince

Si gana la mentira

Según las últimas encuestas, el expresidente Uribe y su disfraz, Óscar Iván Zuluaga, ganarán las elecciones el próximo domingo.

Su campaña, falaz pero eficaz va a llevar al poder a la extrema derecha colombiana, con la ayuda activa de la izquierda lírica chavista —representada por el vate Ospina— y la ayuda inactiva —voto en blanco— de la izquierda maoísta, representada por el senador Robledo.

Como decía un político italiano, el poder corrompe a los que no lo tienen, pues están dispuestos a hacer lo que sea para recuperarlo. La estrategia de mentir ha funcionado y todo parece indicar que la mayoría de los colombianos se han tragado esas patrañas de campaña y que por ellas devolverán a Uribe al poder, y junto a él a la más fanática extrema derecha colombiana. Porque, si no nos pellizcamos en estos ocho días, el próximo domingo triunfará algo incluso más grave que la mentira: la reacción contra las conquistas más valiosas de la libertad en los últimos tiempos.

En realidad, una parte de esa extrema derecha ya se ha apoderado de un altísimo cargo del Estado, la Procuraduría. Allí, un aliado de Uribe y de Zuluaga, Alejandro Ordóñez, en unión de otros funcionarios recomendados por Fernando Londoño, libran lo que ellos consideran una cruzada católica contra el liberalismo y la modernidad. Entre los derechos que no soportan y quisieran conculcar hay cosas tan elementales como el control de la natalidad, la equidad entre hombres y mujeres, la educación sexual en la escuela y otros por cuya ampliación todavía se lucha, como el matrimonio gay.

Otra parte de la extrema derecha que se perfila como ganadora está representada por el gremio de los ganaderos, en cabeza de José Félix Lafaurie, que defiende todavía privilegios feudales en la propiedad de la tierra. Lafaurie fue absuelto por su amigo el procurador de haber sido uno de quienes compraron el cambio de voto de Yidis Medina para asegurar la reelección de Uribe. El mismo Lafaurie no niega que él mismo financió a los paramilitares, aunque, aclara, solo como una forma de defenderse de la guerrilla. Gestor en el siglo pasado del Movimiento de Salvación Nacional, un grupo laureanista y falangista, Lafaurie sigue sus propias huellas. Las mismas que sigue su esposa, la representante María Fernanda Cabal, que después de condenar a García Márquez al infierno el día de su muerte, acaba de recibir un homenaje de un grupo de neonazis, según fue denunciado por Cecilia Orozco. Recomiendo ver este video, donde se aprecian los pasos del Movimiento de Restauración Nacional, en sus homenajes al procurador y a la representante Cabal de Lafaurie: ver vídeo aquí .

Según la gran mentira repetida mil veces por el uribismo, Santos nos va a llevar al castro-chavismo. Lo que no explican es por qué, si no nos ha llevado allá en estos cuatro años, lo va a hacer en los próximos. Sin dar datos ni cifras, para los Z vamos hacia la catástrofe venezolana, y para los maoístas hacia la catástrofe del neoliberal: lo increíble es que los electores crean como verdades dos mentiras opuestas, aunque es así pues por esas mentiras es que millones votan por Zuluaga, o no votan, o votan en blanco.

Sé muy bien que Uribe y Zuluaga no son iguales a los neonazis que se han unido a su campaña a través del procurador y la representante Cabal. Pero sí representan lo peor de Antioquia: gestores de las convivir, beneficiados por narcos que subieron los precios de sus tierras, y terratenientes simpatizantes de las autodefensas. Son todo lo peor que ha dado mi departamento.

Y es esto lo que apoya un escritor que pasa así a pertenecer a la peor categoría de los dañinos: el dañino culto. El dañino que parece inteligente solo porque esconde su brutalidad detrás de una prosa adornada y relamida. Es inaudito: con la misma retórica barroca con que apoyaba a Chávez y a Castro, ahora apoya a Uribe, según él un inteligente-astuto-y-enérgico-animal-político. Cuatro adjetivos y un sustantivo. Estoy de acuerdo en el sustantivo.

 

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