Por: Saúl Pineda Hoyos

¡Sí hay margen de maniobra!

Preguntar si el equipo de Gobierno tiene un plan B frente al eventual desplome de los países desarrollados, como lo ha hecho Mauricio Vargas en una columna reciente, tal vez no sea procedente. Tengo la convicción de que las autoridades económicas del país cuentan con varias opciones para apuntalar un crecimiento económico superior al 5% en los próximos años.

En primer lugar, ante las amenazas en el frente externo, lo mejor es asegurar la concreción de los TLC con Estados Unidos y Europa, para que las tentaciones del proteccionismo no nos tomen sin ellos. Los resultados de las exportaciones no tradicionales a estos destinos en los primeros cinco meses del año —exceptuando banano y oro— revelan que los crecimientos en relación con el mismo período del año pasado serían del orden del 49,7% en Europa —una cifra que podría revertirse en los próximos meses— y sólo del 1,8% en los Estados Unidos, lo cual expresa la poca diversificación lograda en ese mercado.

En segundo lugar, resultaría inadmisible descuidar los países de mayor potencial en Asia y en América Latina. La buena noticia es el repunte en las ventas no tradicionales hacia los países Aladi (Suramérica, México y Cuba), que presentaron un crecimiento del 11,5% en el período considerado. Pero en el caso del Asia Pacífico la tarea de penetración está pendiente. En los primeros cinco meses del año, las exportaciones diferentes a café, petróleo, ferroníquel y carbón, no registraron variaciones significativas en ese mercado.

En tercer lugar, no se puede omitir que el Plan Nacional de Desarrollo reconoce el potencial de crecimiento y distribución del mercado interno. La estrategia apunta a impulsar la vivienda —un millón de soluciones es la ambiciosa meta para 2014—; la infraestructura —$126 billones de inversión en telecomunicaciones, transporte y minas y energía, por parte del sector privado—; así como la solución de las disparidades regionales, donde las metas aún están por definir.

Y todo esto ocurre en un contexto de medidas contra la revaluación, en cuya adopción Colombia parece menos resignada que otras naciones, pero que necesariamente tendrán que derivar en acciones para el control de capitales. Una decisión que hoy parecería ineludible dado el creciente influjo de inversiones extranjeras del que hoy disfruta el país y que se constituye en la principal fuente de revaluación.

* Director Cepec Universidad del Rosario.

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