Siempre igual

Noticias destacadas de Opinión

“Siempre que llovió... paró”, y de esa reflexión primaria inició la explicación sobre los reproches que en la actualidad apoyan las horas del encierro, como si fueran escape al desasosiego. Los jugadores profesionales no pueden jugar ahora, pero si hablar, contar y señalar sus frustraciones.

Carlos Bacca y Jackson Martínez expresan su dolor, según ellos por la incomprensión de José Pekerman en su paso por la Selección de Colombia. A Carlos Bacca lo convocó en 2012, lo ratificó en la lista definitiva para el 2014 y estuvo en la del 2018. Jugó varios partidos, o minutos si se quiere, e inclusive justificó con goles su llamado, algo similar desde el 2014 pasó con Jackson Martínez. Minutos y goles validaron su convocatoria.

Ahora bien, todos quienes vivimos esta pasión por el fútbol sabemos que en equipos o selecciones hay titulares y suplentes. Por supuesto que los técnicos dirán “en mi grupo todos son titulares”. Es lo que llamaría una mentira piadosa. Todos los jugadores quieren jugar a como dé lugar porque es lo normal. Sin embargo, por reglamento solo deben estar once en el terreno de juego. Ahí es donde el técnico se responsabiliza de llevar al campo a quienes para él deben ser los titulares. Equivocado o acertado es su misión. Y sanseacabó

Tanto Bacca como Martínez debieran pensar si ellos estaban por encima de los delanteros titulares, llámese Falcao u otro y hacer el reclamo, pero eso de hablar de desconfianza del técnico hacia ellos es justificar tibiamente su exclusión. El mismo Carlos Bacca admitió que antes de un juego, Pekerman le explicó el porqué no jugaba él, sino Juan Guillermo Cuadrado. Que le haya gustado o no, es otro asunto.

No parece lógico que los técnicos, a no ser que tengan mucha confianza con el jugador, aclaren sus posturas. Ningún jugador pide explicaciones por su inclusión en la línea titular y no debiera solicitar tampoco aclaraciones sobre su exclusión. A nadie, por contrato o convocatoria, se le asegura y asigna el puesto de titular. Por eso los suplentes, como quienes pierden en otros ámbitos, se consuelan ofreciendo reparos y señalando injusticias.

Algo similar pasó con el futbolista hondureño que se quejó a destiempo del maltrato, según él, mostrado por Jorge Luis Pinto, o el uruguayo Darío Silva, quien descalificó al maestro Tabárez porque en 10 años nada serio ganó la selección oriental (apenas un título).

Pareciera que la pandemia atizara el cartapacio de quejas y reproches a destiempo, porque en ningún caso las protestas se hicieron en su momento y frente a frente.

Pasando a otro asunto, y también con referencia a la Selección de Colombia, que en dos meses sabremos de su futuro, Sebastián Villa, como cualquier persona, debe afrontar las consecuencias de su comportamiento personal. Ser jugador de éxito debiera ir paralelo a su vida social y personal. El asunto por ahora afecta a su equipo Boca Juniors y a la Selección de Colombia. Es probable que en ambos lados no lo tengan en cuenta por la sanción moral que desde ya pesa sobre él.

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.