Por: Uriel Ortiz Soto

Siete Palabras, mensaje de vida

Cada año asistimos o escuchamos, el Sermón de las Siete Palabras, las cuales según testimonios de historiadores de todas las religiones cristianas, fueron pronunciadas por el maestro desde el madero de la cruz. Su contenido ha sido ampliamente difundido por la Iglesia Católica. Destacados filósofos, sociólogos y humanistas, han procurado interpretar su significado de doctrina y de grandeza hasta colocarlas como verdadera fuente de sabiduría.

Sin embargo, continuamos desconociendo su dimensión espiritual y mensaje de profundidad de cada una de ellas. En verdad, que, son un mensaje de vida, dignas de ponerlas en práctica en nuestro diario convivir. Cada una, nos lleva a sacar conclusiones de lo que debe ser nuestro comportamiento y convivencia en comunidad. Desde el punto de vista laico y de lo que deben ser los postulados de una Comunidad en proceso de desarrollo, me permito muy a mi manera, conceptuar sobre esta máxima expresión de fe y de verdad:


1º- Padre perdónalos porque no saben lo que hacen: La misma comunidad que lo aclamó y lo aplaudió, fue la que lo condenó a morir crucificado. Es el mensaje del perdón tan profundo y tan verdadero, que nos da las pautas para construir una sociedad sin odios y sin rencores. Pero, sobre dos pilares fundamentales: Principios y valores. Los sembradores de odios y rencores son almácigos constantes y permanentes de las desgracias sociales de los pueblos, que infortunadamente están en constante ebullición,  los resultados saltan a la vista, por la descomposición social en que vivimos.


2º- En verdad te digo que Hoy Estarás conmigo en el Paraíso: Traída a la práctica, es el mensaje que debemos dar al delincuente arrepentido que quiere reintegrarse a la sociedad, que no obstante haberle causado daños, quiere reencontrase con sus familiares y amigos, con el fin de empezar una vida nueva. No tenderles la mano es sembrar el odio y el egoísmo que finalmente los puede llevar a la  reincidencia. No existe mayor frustración para el ex delincuente, cuando los parámetros sociales se estrellan contra la conciencia del ser humano, que está en proceso de reivindicación.


3º- Mujer ahí tienes a tu hijo, hijo he ahí a tu madre: Es el mensaje del reconocimiento a la grandeza de la mujer como madre y como esposa. La dignidad de la mujer está representada en la pasión y muerte de Cristo, en ella, está la esencia de vida y el milagro de la maternidad. La mujer es el eje, el principio y fin de género humano. Sin su presencia, la humanidad no existiría ni tendría razón de ser.


4º- Padre porqué me has desamparado: Es la manifestación de la justicia social, frente a las personas que por alguna circunstancia de la vida han caído en desgracia. Nos referimos a quienes se encuentran padeciendo el inhumano flagelo del secuestro; quienes están injustamente en prisión, o de un momento a otro han perdido todos sus bienes de fortuna. Los desplazados por las hordas criminales y la ola invernal, que actualmente nos golpea tan inclementemente, son el fiel reflejo de este clamor.


5º- Tengo sed: La sed manifestada por el Maestro desde el madero de la cruz, es la máxima expresión a la verdad y a  la justicia. Es la responsabilidad que todo ser humano  investido de autoridad debe proyectar sus buenos actos frente a la sociedad, aplicándolos desde el lugar donde se encuentra laborando. Es un mensaje muy especial para los gobernantes que no cumplen con su deber y mantienen a sus gobernados, con sed de justicia. El cáncer de la corrupción que nos devora y acaba con nuestro País, es una clara demostración de este clamor.


6º- Todo está consumado: Es la manifestación del deber cumplido, con satisfacción y sin egoísmos. Todo ser humano tiene una misión que cumplir en este mundo. Esa labor la debemos desarrollar de acuerdo a los dictados de nuestra propia conciencia, sin dejarnos conducir por los caminos del mal, que empiezan con los egoísmos, las envidias y las traiciones. Finalmente nos conducen por los despeñaderos de la perdición y del caos social sino las corregimos a tiempo.


7º- Padre en tus manos encomiendo mi espíritu: El ser humano desde que nace hasta que muere, empieza un largo peregrinar por su vida. Sus acciones son buenas o malas de acuerdo a su modo de ser y de obrar; a los principios y valores inculcados desde su adolescencia en su propio hogar y los establecimientos de enseñanza. Solamente al final de nuestra existencia, cuando empezamos a recorrer el túnel que nos llevará al destino final, pasará por nuestra mente toda la película de lo que fue el buen o mal obrar de nuestra vida. Es cuando podemos decir que hemos regresado a nuestro padre, con el mensaje de satisfacción del deber cumplido, o con el cúmulo de nuestra propia desgracia producto de las malas acciones ejercidas en vida.


[email protected]


[email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de %2

La derecha busca otra guerra

Un trino de Paloma

Gracias a Gonzalo Sánchez y al CNMH

¡Oh, qué será de Brasil!

Ven y llévame al mar