Por: Esteban Carlos Mejía
Rabo de paja

Siete respuestas sin pregunta

Vamos a jugar a la visconversa. Yo doy la respuesta y ustedes adivinan o inventan la pregunta. ¿Vale?

1) Aburrido. Harto. Él quería llegar con cinco mascoticas al final del día para así poder escoger a dedo a la más sumisa. Además, perdió una promesa clave de su campaña, la guerra.

2) Lo dudo. ¿Cuál de los dos es más egocéntrico? Sus discrepancias ideológicas parecen importantes, pero no tanto como sus egos. Frente al capataz, han sido displicentes. Uno proclamó hace rato que no era cizañero ni anticizañero. Y el otro dijo que el mayordomo no le daba ni calor ni frío, a diferencia de millones de colombianos que al oír o ver al salgareño solo sentimos escalofríos de horror y asco. Además, como machos revejidos, miran con desdén a la mujer del trío. Es que grita demasiado, murmuran o se quejan. Por tanto, la prefieren callada en un rincón, ojalá en la cocina.

3) Resultados circunstanciales. No hay nada de premonitorio en esas encuestas polimétricas. El favorito (17 %) tampoco puede con el ego. Cuando gobernó, cambiaba de rumbo según los tumbos de las redes sociales. Si ahora va de primero es más por inercia o pereza de los encuestados que por la coherencia o razonabilidad de su discurso.

4) Nunca se sabe. El nietecillo es muy ladino o avispado, con otro ego en expansión, como el Universo. No es un títere, tiene agenda propia y no se va a dejar mangonear de nadie. Aunque a lo mejor se arrodilla por momentos para “elegirse con unas tesis y después hacer lo opuesto”.

5) También toca esperar. El nadaísta habla claro, directo y categórico, sin el estilo greco-quimbaya de sus ancestros. Es el único que se ha dejado contar y sus votos, presuntamente escasos, son señal de esperanza para muchos, incluido el suscrito respondón. Chi va piano va sano e va lontano.

6) Ni de fundas. Su partido nuevo con sigla vieja es y será un desastre. Nada ni nadie le quitará la mala fama ni borrará su pasado bandolero. El capataz y sus mascoticas lo usan como chucho para aterrorizar a votantes camanduleros o ignorantes. Mejor le iría en un catamarán con un Bacardí en una mano y un Montecristo #4 en la otra.

7) Es bruta y se hace. Dice pendejadas sobre repúblicas soviéticas inexistentes desde 1991. Confunde (¿adrede?) la ficción de una novela inmensa con la realidad de la infamia de una masacre. Hace fake news y divulga posverdades con una torpeza admirable. Le ordena a los demás lo que ella misma debería hacer: estudiar, vaga.

Rabito: “Cualquiera diría que era soltero y todo su tiempo lo había dedicado a tejer y a destejer infatigablemente la mortaja institucional de la patria. Pero tenía mujer y dos hijas. Incluso, hipócrita consumado, visitaba alcobas femeninas y regaba su descendencia bastarda por los lugares a donde iba. Parece que terminó casándose por conveniencia para ocultar una de esas manchas que cubren frecuentemente la aristocrática virilidad colombiana”. “Francisco de Paula Santander, leguleyo” en Adiós a los próceres. Pablo Montoya, 2010.

Rabillo: “Yo creo, más que nada, en el endurecimiento contra la opinión ajena. Yo he recibido y sigo recibiendo ataques, algunos de ellos sumamente personales, pero ya no me irritan. Puedo leer el libelo más injurioso contra mi persona sin que se me altere una sola vez el pulso. Y en relación con esto tengo un consejo que dar: nunca hay que rebajarse contestándole a un crítico, nunca. Las respuestas puede uno escribirlas mentalmente, pero nunca debe ponerlas en el papel”. Truman Capote. El oficio del escritor, 1969.

@EstebanCarlosM

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