Por: Felipe Zuleta Lleras

Siguiente pregunta, amigo

No soy quién para defender al expresidente Álvaro Uribe; no he sido su seguidor, jamás lo he visto personalmente, entre otras cosas porque desde hace muchos años he creído que el hoy senador tiene guardados gran cantidad de huesitos entre el clóset.
 
Acusaciones de todo tipo se le han hecho desde que fue gobernador de Antioquia y estuvo en la Aerocivil. Muchas de ellas relacionadas con escabrosas historias que van desde sus probables vínculos con el paramilitarismo, hasta sus relaciones con el narcotráfico. Todas negadas sistemáticamente por él y sus allegados, ninguna probada judicialmente hasta ahora. Y digo hasta ahora, porque por primera vez ha sido citado por la Corte Suprema de Justicia a versión libre para que explique muchas de las cosas de las que ha sido acusado. Esto, por supuesto, es la consecuencia de haberse lanzado al Senado, pues de no haberlo hecho, posiblemente seguiría gozando del privilegio que tienen los otros expresidentes y es el de no tener que comparecer ante la justicia por ninguna de sus actuaciones antes, durante o después de la Presidencia, pues se vuelven intocables.
 
No quisiera estar en la posición en la que está el senador Uribe, pues cuando el magistrado investigador empiece a torturarlo con sus preguntas, esta vez no podrá decir como lo hacía en el pasado cuando le preguntaban algo que lo incomodaba: siguiente pregunta, amigo.
 
Para nadie es un secreto que a Uribe lo detestan en la Corte Suprema y, claro está, podría verse enfrentado a quienes han sido sus enemigos por años. Con la diferencia de que si antes los sacaba de taquito atacándolos o tildándolos de guerrilleros vestidos de civil o de sicarios morales, como lo hizo conmigo una vez, ahora le va a costar mucho más trabajo. Por lo mismo, me atrevo a pronosticar que el expresidente dirá que no tiene garantías, como lo han sostenido sus colaboradores inmediatos —fugados— o el propio doctor Óscar Iván Zuluaga.
 
En ese momento su proceso, para donde quiera que agarre, será más político que penal. Pero además, meterse con el senador en este campo es victimizarlo a él y polarizar aún más el país. Como si no tuviéramos suficiente.
 
No defiendo a Uribe, ni él necesita que nadie lo haga por él, pero me temo que estamos frente a un posible espectáculo que a quien va a beneficiar es al propio expresidente. Porque, quiéranlo o no, él hace mucho tiempo está por encima de la ley y de ahí no se va a dejar mover. Además, y con lo que voy a decir me van a crucificar los antiuribistas, sinceramente no creo que el expresidente Uribe pueda tener un juicio justo e imparcial, si ese escenario llegare a darse.
 
El peor error que se podría cometer hoy día es encausar a Álvaro Uribe. De hacerlo la Corte Suprema, así tenga razones (eso no lo sé), lo único que logrará es que el uribismo vuelva al poder en 2018. Y ahí sí, a buscar escondederos, porque ni Uribe ni su presidente de bolsillo, quien quiera que sea, se van a quedar quietos.

 

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