Por: Manuel Guedán

Simbiosis de culturas

Llevo apenas dos semanas en México. Todavía se me resiste el urbanismo del DF y, sin embargo, ya he podido comprobar la madurez de su sistema de educación superior, capaz de alumbrar tres premios Nóbel, y la enorme riqueza cultural derivada de la conjunción de los españoles que llegaron y los mexicanos que encontraron, y que hoy conforma la cultura iberoamericana de México.

En un acto reciente en la Embajada Española, en el que se concedió la Orden de Isabel la Católica a cuatro destacados intelectuales mexicanos -al premio Nóbel de Química Mario Molina, a los historiadores Enrique Krauze y Javier Garcíadiego y al politólogo José Woldenberg- y la Medalla del Mérito Civil al presidente de Zara México, Lino de Prado, un empresario mexicano-español, el embajador Carmelo Angulo destacó que las trayectorias de cada uno de los galardonados “es un foco de irradiación de la cultura y del conocimiento hacia Iberoamérica y el mundo”. Añadió que en sus trabajos se plasma la preocupación “del ser y del devenir de México”. Y yo apostillaría que de un México comprometido con la contemporaneidad y profundamente vinculado a la España moderna.

Mario Molina, formado en la UNAM, obtuvo el Nóbel en 1995 por sus investigaciones precursoras sobre la descomposición de la capa de ozono. Es, por tanto, el “padre” de las teorías sobre el calentamiento global y, gracias a él, el cambio climático está en las prioridades de la agenda mundial. A Enrique Krauze, también ex alumno de UNAM y del Colegio de México, le debemos sus ensayos sobre México y sobre Latinoamérica y la fundación de la revista Letras Libres. Javier Garcíadiego, otro ex alumno de la UNAM y actual presidente del Colegio de México, es un destacado historiador y maestro de historiadores. Y, por último, el politólogo y líder sindical José Woldenberg, también de la UNAM, director durante años de la otra gran revista mexicana Nexos y que ha contribuido a la modernización del Estado mexicano, como director del Instituto Federal Electoral.

Todos ellos, en sus palabras, hicieron referencia a sus vínculos, académicos y familiares, con España. Krauze, irónicamente, dijo que aunque pudiera parecer una paradoja que un judío recibiera la orden de Isabel la Católica, él estaba seguro que la reina Isabel se sonreiría ante este galardón, si hoy viviera. Woldenberg afirmó que su hija tendrá pronto la nacionalidad española, gracias a sus exiliados abuelos maternos. Mario Molina habló de su colaboración en el diseño de las políticas públicas españolas medioambientales y Javier Garcíadiego destacó sus vínculos con las universidades españolas.

Lo interamericano y lo latinoamericano son una realidad geográfica y también un espacio de historias compartidas. Pero, ¿qué es lo iberoamericano?, ¿qué queda de esa comunidad compuesta por Latinoamérica más España y Portugal?. Para algunos tiene más que ver más con la historia remota que con la realidad actual. Pero no para México donde lo iberoamericano está vivo y a flor de piel porque la fusión de lo español y lo mexicano fue una realidad durante todo el siglo XX, que hoy sigue dando sus frutos.

El Colegio de México, una institución académica, con un prestigio internacional, fue creado por españoles y hoy sigue formando a una parte de la intelectualidad mexicana y latinoamericana. La revista Letras Libres lleva siete años editándose en España y ocupa un hueco cultural que los españoles no habíamos sido capaces de llenar. Y de los conocimiento científicos del Nóbel Molina se beneficia la humanidad.

Hoy, que estamos a la búsqueda de nuevos paradigmas, es más importante que nunca que las ideas circulen, que se reconozca y se homenajee a los creadores del conocimiento. Y el otro día, oyendo a Mario Molina, a Enrique Krauze, a Javier Gardiadiego y a José Woldenberg corroboré que, en medio de tanto ruido, México tiene mucho que aportar. Una simbiosis es una asociación en la que todos sacan provecho de su vida en común. Tenemos un espacio compartido, el iberoamericano, y entre todos podemos hacer una rica simbiosis con el pensamiento y con la ciencia.

Director de la Oficina de la Secretaría General Iberoamericana para México y el Caribe.

Profesor de la Universidad de Alcalá.

 

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