El país de las maravillas

Simple lógica

Noticias destacadas de Opinión

A las esquizofrenias del siglo XX, poder y eros, habría que sumarles las del odio y la mala retórica que han alterado comportamientos, pensamientos y sentimientos de una parte de la sociedad vociferante que alucina, o hace como si así fuera, manifestando desórdenes en su competencia cognitiva.

Una cosa es el derecho al pataleo de las huestes furibistas por la detención domiciliaria de Uribe, derechas acérrimas, camaleones del partido de gobierno, relacionistas disfrazados de periodistas, seudoinfluenciadores, hábiles clientelistas de todos los períodos y el largo etcétera que va saliendo del clóset desde el plebiscito por la paz, con su posición vergonzante frente a las libertades, derechos y democracia; y otra cosa muy distinta son los dislates, retruécanos y calambures para poner de cabeza el sentido común y los principios de la lógica desde Parménides hasta Aristóteles.

Comenzando por el dudoso desdoblamiento del presidente Duque entre la posición que debe representar la más alta dignidad del país, de carácter público y afín a los intereses de toda la nación, y su opinión ciudadana, privada y supeditada a la primera, en relación con la Corte Suprema. Más aún, si son contradictorias y sectarias, a base de mala retórica que mal disimula el lenguaje de odio. Si hay independencia no puede haber intromisión; si hay respeto no puede hacer presión, extralimitando sus funciones para parecer que paga deudas contraídas para hacerse al puesto.

Lo mismo pasa con los defensores de oficio del senador que fungen como periodistas, parapetados en la libertad de expresión. Por supuesto que tienen derecho a esta última, pero no en nombre del periodismo, al cual controvierten contaminándolo de ideología y falso activismo. Parafraseando a Camus, en este oficio no hay lugar para el servilismo ni la mentira. Y ni qué decir de los buscapuestos con camuflaje de influenciadores y falsas métricas para cañar ingenuos.

Así sea arar en el desierto, lo que se les pide es coherencia, porque, como les recordaría el discípulo de Platón, no es posible que una cosa sea y no sea al mismo tiempo.

@marioemorales y www.mariomorales.info

Comparte en redes: