"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 2 horas
Por: Hernán González Rodríguez

¿Sin autoridades monetarias?

Me atrevo a afirmar que, a medida que se complica la economía estadounidense, se acrecienta la desconfianza entre algunos de los colombianos que analizamos las declaraciones desconectadas de la realidad de nuestras autoridades monetarias, en especial, del señor José Darío Uribe, gerente del Banco de la República; del ministro de Hacienda, señor Óscar Iván Zuluaga y del señor ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.

Para el señor Uribe, la apreciación del peso colombiano es el reflejo de un fenómeno mundial incontrolable, la devaluación del dólar, la cual contribuye a la apreciación de todas las monedas del orbe. Esta es una realidad inocultable. Pero igualmente inocultable considero no mencionar que la magnitud de la apreciación de nuestro peso lidera por doquiera. ¿Por cuáles motivos nos afecta la caída del dólar más a nosotros que al resto del mundo? Jamás se detiene a explicarlo. Curiosamente, México se ha mantenido estable durante los dos últimos años.

Para el señor Uribe la única medida contra la inflación radica en elevar las tasas de interés.  Para él no existen otras medidas como la elevación de los encajes o reservas bancarias; las intervenciones esterilizadas, o sea, la compra de dólares para luego vender TES para recoger o esterilizar el dinero usado para la compra de los dólares; las emisiones de papeles en dólares; una mayor libertad para invertir en dólares, como en Perú...  

Para el ministro Zuluaga, imposible le ha resultado presentar un déficit primario -ingresos menos gastos corrientes sin incluir los intereses de la deuda-. Este déficit es fundamental, resulta ser esencial para haber reducido la espantosa apreciación del peso a niveles tolerables. Y en cuanto al déficit total, todo parece indicar que marchamos hacia niveles del 5 por ciento y hacia gastos del 16 por ciento, ambos del PIB, en 2009.

Zuluaga parece desconocer el monto y el impacto de los dineros ilícitos que ingresan a nuestra economía. La revaluación la combate con subsidios ineficaces para los exportadores. Pero se olvida de los productores que no exportan y cuyos productos los desplaza el contrabando con dólares ilícitos. Se opone Zuluaga a que la banca la supervise y controle el Banco de la República, como propone Carlos Gustavo Cano, como desearía Asobancaria y como sucede en numerosos países hoy. Por todo esto receta aspirina cuando la apreciación del peso es un cáncer fatal.

Considera Plata que si los exportadores no son capaces de competir con dólar barato, pues están llamados a desaparecer. Que las exportaciones colombianas deben mudarse rápidamente hacia la exportación de productos de mayor valor agregado de mediana y alta tecnología. Nada pues de exportar productos agrícolas como el café, las flores y el banano.

Entre tanto, firma Plata acuerdos comerciales con Raimundo y todo el mundo sin vislumbrar siquiera una tasa de cambio competitiva. China no ha firmado ningún TLC y, sin embargo, barren con sus productos por doquiera gracias en buena medida a su devaluado yen.  Se olvida Plata que aplicar sus “avanzadas” ideas sobre las exportaciones no son cuestión de fines, sino de medios, de cómo lograrlo.  Ojalá nos colaborara él erradicando el contrabando.

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