Por: José Roberto Acosta

Sin cantar victoria

El Banco de la República dejó sus tasas de referencia quietas y en un escueto comunicado evidencia menos miedo por la inflación y una perspectiva de lenta recuperación económica.

Sin embargo, con un crecimiento anual del PIB de 0,4% en 2009, jalonado por un sector público sin mucho más combustible, y la explotación de minas y canteras que poco empleo genera, sigo pensando que para 2010 se necesita un milagro para superar el 2% de crecimiento y que a todas luces seguirá siendo caldo de cultivo para mayor desempleo y probablemente deterioro del orden público.

Además de un efecto estadístico, por el cual algunos indicadores mostrarán “rebote”, ¿cuáles sectores ayudarían al PIB este año? La construcción no tendrá el impulso de las obras públicas que, después de una ejecución récord de casi $47 billones en 2009, deberá encogerse para no aumentar el gran desequilibrio fiscal que ya hace daños en el mercado de los TES.

El sector financiero ya no tendrá la ayuda que le dio la valorización de su portafolio el año pasado y su cartera, además de no poder crecer mucho, podría deteriorarse con el creciente desempleo.

La industria se enorgullece del aumento de producción y ventas, pero si se le suma la trilla de café, cuya producción decrece al ritmo de la producción del grano, el resultado consolidado puede no ser suficiente para llenar las expectativas creadas para el año. Hasta el Gobierno reconoce que en materia de empleo no hay mucho que hacer y ese es el problema central, porque sin empleo no hay demanda y sin demanda no hay ventas y sin ventas tampoco crecimiento.

Por si fuera poco, la caída del euro frente al dólar nos puede desplazar de ese mercado donde algunos segmentos productivos colombianos, con gran esfuerzo, habían podido diversificarse y lo peor no parece terminar, pues a Grecia se suma Portugal y la lista de países de la eurozona con problemas estructurales en sus finanzas públicas tiende a aumentar.

Las acciones colombianas no superan contundentemente el nivel de los 12.000 en su índice, el peso algo se devalúa y los TES no definen tendencia augurando días de nerviosismo, que en nada se parecen a la gloria que algunos quieren pintar.

 

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