Por: Iván Mejía Álvarez

Sin disculpas

Hay que ganar, sí o sí. No se puede dejar la clasificación a Rusia para jugársela en el estadio Nacional de Lima. Es este jueves, en el Metropolitano, cuando la selección de Colombia debe ratificar su tiquete ante un equipo paraguayo más urgido de victoria que el mismo seleccionado nacional.

Los números dicen que los dirigidos por Francisco Arce llegan séptimos, con 21 puntos, y que aspiran a ingresar haciendo los seis que les quedan. Después de Colombia recibirán a Venezuela en el Defensores del Chaco. Pretenden 27 y pelear cupo por la vía del repechaje. La tienen durísima, pero no pierden la confianza en que pueden lograrlo.

No sirve hacer cuentas, ni ponerse matemático, ni inventar extrañas ecuaciones. Colombia debe desplegar su juego, actuar como si este fuera el ultimo partido y ganarlo con inteligencia y con fútbol. Ponerse a la par de los paraguayos en el cuerpo a cuerpo, pelear el partido, lucharlo en vez de jugarlo, puede dar resultados. La clave de Colombia para superar el 4-4-1-1 de Paraguay esta vez no será la excepción. Será necesario engarzar bien los volantes de destrucción con los volantes externos y con James Rodríguez. Esta vez a Pékerman se le ofrece la muy buena alternativa de Mateus Uribe para acompañar a Carlos Sánchez en el medio partiendo del 4-2-3-1 que ya es habitual en el equipo.

Lo más normal, aunque no siempre sea lo mejor, es partir de la formación con Cuadrado-James-Cardona-Falcao. ¿Cómo incrustar a Chará para aprovechar el gran momento del delantero de Júnior? Parece difícil a menos que Cuadrado no esté en plena condición física o Cardona pierda su posición. Poner la pelota en el piso, elaborar tocando, manejar los tiempos y los ritmos del partido, son los imperativos que debe cumplir la selección para superar a Paraguay. Intentar atropellarlos con centros al área para Falcao no parece una buena solución.

Paraguay confía en el contragolpe por las bandas, con cambios posicionales largos y al espacio vacío. Por eso, romper el equilibrio defensivo para aventuras atacantes, tiene que ser medido y con relevos claros. A Brasil se le planteó un juego con defensores y volantes muy juntos en el medio del campo, achicando, adelantando líneas en la recuperación. Pero Brasil es diferente a Paraguay. Los albirrojos no tienen ni su talento ni su fútbol.

Sin disculpas, hay que ganarle a Paraguay.

 

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