Por: Iván Mejía Álvarez

Sin goles

Tras el empate ante Brasil en el Maracaná se plantea nuevamente el eterno dilema: la botella está medio llena o medio vacía.

Si se mira bajo el punto de vista numérico, absolutamente frío, irracional, sin matices subjetivos, la botella está medio vacía, porque el seleccionado colombiano sigue estando fuera del Mundial, se encuentra a seis puntos del cuarto calificado, pelea por el repechaje, lleva nueve partidos sin ganar y ajustó 554 minutos sin marcar un gol. Números fríos y muy preocupantes.

Si se mira bajo el punto de vista emotivo, aceptando que en el fútbol no todo son cifras, la botella está medio llena porque de la nada se recobró un vestuario con aire y ganas de luchar, porque se frenó esa marcha ineluctable hacia el precipicio que traía la selección tras la doble derrota ante Paraguay y Chile y la absoluta pérdida de empatía entre el técnico Pinto y la plantilla.

La principal virtud de Lara fue recobrar anímicamente a los jugadores y hacerlos sentir importantes. Se pasó del autoritarismo absoluto, donde nadie podía opinar, pensar, discurrir mentalmente en forma diferente al técnico a una “congestión” que por ahora dio resultados pero que es necesario evaluar muy a fondo para saber si es el camino del futuro.

Lara, quien en las divisiones menores se comporta igual a Pinto, entendió que en la selección de mayores sin el visto bueno de los jugadores no había nada que hacer y abrió la puerta para que el “Comité Ejecutivo de la selección”, encabezado por Yepes-Bedoya-Amaranto-Vargas-Calero, opinara en todos los sentidos. Ese fue el derrotero adoptado por Lara y que ya difícilmente podrá desmontar en el futuro. Fue el mismo camino que aceptó Reinaldo Rueda al que los jugadores querían tanto y defendían tanto.

Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. El autoritarismo es nefasto, pero el consenso permanente, el “cogobernar”, da lugar a equívocas interpretaciones y termina dividiendo el grupo.

La situación es difícil y Lara y el equipo tienen que aceptarlo. Ganar los cuatro partidos de local, doblegar de visitante a Venezuela y arañar otros dos puntos por fuera ante Argentina, Paraguay y Uruguay es un reto complicado, sobre todo si no se ganan los partidos porque no se meten goles. Parodiando la telecebolla aquella: “sin goles no hay paraíso”.

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