Dos cartas de los lectores

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¡Alucinante!

Tenía un tema para comentar sobre las declaraciones del representante demócrata por Massachussets James McGovern, con referencia a la necesidad de que Colombia rinda cuentas sobre el uso de los recursos que Estados Unidos para los Acuerdos de Paz, cuando exclama con preocupación: “Estamos cansados, no aguantamos más. Este no es el primer escándalo… queremos asegurarnos de que cualquier asistencia que presentemos en Colombia o en cualquier parte de mundo se canalicen apropiadamente, no que se use para realizar acciones ilegales”. Una vergüenza que le digan a un país que no se robe la plata.

Sin embargo, al escuchar la noticia sobre la detención domiciliaria de Álvaro Uribe Vélez, que parecía una cuestión remota, algo imposible, una película de ficción, no solo nos desvió del tema -aunque en el fondo muy relacionado con lo que está pasando- porque nos devuelve la esperanza en la justicia para que deje de cojear y cojear y cojear… y so pretexto de que la cojera no llegaba nunca. Ahora lo hace con altura y dignidad en el momento apropiado. Y se espera que de ahí en adelante continúe en esa dirección hasta que sus decisiones, profundamente meditadas y estudiadas, recobren el respeto de los otros poderes y de la sociedad entera. Es una de las formas más democráticas que tiene un país para enderezar su destino.

Dura lección para los soberbios del Centro Democrático que consideran las cortes como un botín para tirarlo en cualquier lugar si no les era útil. Pero también para el resto de los partidos políticos colombianos que caminan en la ruta del CD hasta convertir la actividad política en un azote y tortura para las posibilidades de desarrollo armónico de Colombia. Solo tienen una posibilidad de reivindicación, que es apoyar todo el proceso inmerso en los Acuerdos de Paz mejorándolos día a día mediante argumentos razonables, en el evento de que estime la conveniencia de un cambio. No en posiciones recalcitrantes que solo nos han traído amargura, polarización y violencia.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

En defensa de Álvaro Uribe

Es extraña la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Primero, ¿para dónde se iba a volar Uribe, en plena cuarentena? Segundo, ese cuento de que puede influenciar las pruebas: ¿acaso no puede hacerlo desde su casa, si así fuera cierto? ¿Con base en qué toman esa decisión? Tercero, ¿cuál peligrosidad representa para el país el senador más votado? Demasiado espectáculo.

Ramiro Ochoa.

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