No nos consta

Tola y Maruja ayudan al ministro de Defensa a redactar un perdón genérico

Noticias destacadas de Opinión

Hoy le dimos al presidente Duque un desayuno que lo dejó de cama: frisoles trasnochaos, rellena envigadeña, chorizo santarrosano, longaniza de Sutamarchán, arepa santanderiana con ogao y cacao de Arauca.

Que bueno que volvieron, tías —nos dijo Ivancho mientras repetía porciones—, me hicieron harta falta porque me la pasé fue pidiendo domicilios de salchipapas y gaseosa.

Ole Ivancito —le dijo Tola—, por qué nos hicites venir del Ubérrimo, cómo estábamos pasando de sabroso, desconetadas de las noticias de Colombia, que provocan es sentase a berriar.

No tías, no se dejen achantar del pesimismo. Cuando las coja el desaliento de ver la situación del país, oigan mi discurso en la ONU, que es very resiliente.

Ay Ivanchito, difícil no sentir desconsuelo cuando uno oye que nos tocó el pior presidente en el pior momento, y que este será el gobierno más corruto porque los uribistas saben que no vuelven a güeler el poder y la piñata no se repite.

Que va, tías, los vandálicos que dicen eso están miando fuera del tiesto. ¿Cuánto apostamos a que seguimos en el poder? ¿O pa qué creen que estamos cebando al Eln?

No sé, Iván —dijo Tola desanimada—, no te queríamos contar pero Álvaro está muy volao: lo vimos echándole un discurso a los lechones, diciéndoles que ellos son el futuro.

Tías, ¿vieron mi disfraz de policía? —dijo Iván voltiando la hoja—. ¡Divino! Contá ole cómo te fue con ese disfraz tan titino. Súper, tías, la gente creía que de verdad yo era policía, inclusive un señor que tenía cara de jíbaro me echó un billete al bolsillo.

Los transeúntes me felicitaban por el disfraz, y hasta un gamín me gritó: ¡Uy ñero, ful pinta de manzana podrida! Éxito total. No veo la hora que llegue Jálogüin pa disfrazarme de soldado de retén.

Ole Iván, ¿y cuál era tu afán de que volviéramos? Tías, es que les tengo una misión muy delicada: resulta y sucede que los uribistas queremos ayudar pa que gane Donald Trump.

No charlés —metí la cucharada—, ¿ustedes quieren que siga ese infeliz? ¡Ese moneco pecueco es un atarbán! Sí tía —dijo Iván—, sabemos que Trump es un atarbán, pero es nuestro atarbán.

La idea es mandar cien buses de puros colombianos pa que voten en La Florida —siguió Ivancho mientras mordía una mogolla—, y necesito que ustedes cuadren la logística.

Los buses saldrán de Turbo, cruzarán el Tapón del Darién, atravesarán toda Centroamérica, entrarán por la frontera de Méjico y llegarán a votar en Miami, donde los espera la Cayita con los refrigerios.

En esas dentró el ministro de Defensa Carlos Jolmes, que viene los domingos pa que Tola le pula la capul. Tías —dijo Jolmes—, necesito que me ayuden a redactar un pedido de perdón genérico pa las futuras cagadas de la Fuerza Pública.

Cogimos papel y lápiz y escribimos: A quien pueda interesar: lamentamos la muerte del civil __________________ a manos de un caso aislado del Ejército ( ) la Policía ( ) y damos a ________________ el más sentido pésame.

Oites Jolmes —le dijo Tola—, ¿cómo terminó tu pelotera con la Corte Suprema? Ninguna pelotera, tía, lo que pasa es que los magistrados están confundiendo una pelota vieja con una vieja en pelota.

¿Y qué pasó con el embeleco de abolir la Corte? —pregunté yo—. No hace falta, tías, no hay necesidad de revocar ninguna Corte: no les obedecemos y ya... parte sin novedá. ¡Chao pescao!

Grafitis: Cuando uno ve que el ministro de Defensa se alista para ser el próximo presidente, le provoca impulsar la reelección de Duque.

Comparte en redes: