Por: Yohir Akerman

Sinfonía de falsos testigos

En la audiencia de alegatos de conclusión que se realizó el pasado miércoles 6 de noviembre en el Palacio de Justicia de Medellín, la Fiscalía fue implacable para demostrar la culpabilidad de Santiago Uribe Vélez en la promoción y financiación de Los 12 Apóstoles.

Incluso, el ente acusador fue más allá asegurando que siete de los testigos presentados por la defensa del ganadero y hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez le mintieron a la justicia.

El tema de falsos testigos parece un tema de familia.

El fiscal Carlos Marín aseguró que durante el juicio en contra de Santiago Uribe se montó una estrategia de falsos testigos que fueron contradictorios y estaban decididamente mintiendo para proteger a Santiago Uribe Vélez, por lo que pidió que se les investigue por falsedad testimonial.

Pero no fue el único, ya que la Procuraduría se sumó a esa posición diciendo que “se evidenció el embuste, la falacia y el sofisma” con la banda de falsos testigos que presentó la defensa del hermano del expresidente Uribe.

Estos presuntos falsos testigos fueron presentados ante el juez por la defensa de Uribe, en cabeza del penalista Jaime Granados. Entre los señalados se encuentran el exparamilitar Rodrigo Pérez, alias Julián Bolívar; el mayor (r) Juan Carlos Rodríguez, conocido como Zeus; el excomandante de la Policía de Yarumal Pedro Benavides y el agente retirado Alexánder Amaya, entonces escolta del teniente (r) Juan Carlos Meneses, testigo contra el ganadero.

“En este grupo de testigos pudimos identificar a quienes, sin contar con elementos de juicio para censurarles que su intención fue mentir en la audiencia de juicio, se mostraron inconsistentes, contradictorios y trascordados”, dijo el ente acusador. (Ver De los testigos inconsistentes).

Pero vamos más profundo.

Santiago Uribe Vélez es actualmente procesado por concierto para delinquir y homicidio bajo el radicado No. 13.799-10 por la conformación del grupo paramilitar Los 12 Apóstoles y su participación en cientos de homicidios. La semana pasada la Fiscalía, durante más de 10 horas de intervención, pidió que se condene por esos delitos al ganadero antioqueño, que enfrenta su proceso en libertad.

Como se dijo, uno de esos delitos es por concierto para delinquir por su presunta participación en la creación de Los 12 Apóstoles, grupo ilegal que operó en la población antioqueña de Yarumal y sus alrededores entre 1990 y 1994, al que se le adjudican al menos 533 asesinatos en esa región y que habrían sido coordinados desde la finca La Carolina, de propiedad de la familia del senador Uribe.

El escrito de la Fiscalía menciona esto diciendo: “Dentro de las referencias de contexto se mencionó que el 16 julio (de 1993) en la finca La Carolina, de propiedad del senador Álvaro Uribe Vélez, un grupo de hombres fuertemente armados que prestan vigilancia a ella dieron muerte a Manuel Vicente Varelas, quien habría recibido siete disparos en la cabeza, cara, cuello y hombros; víctima que sería el jefe de una reconocida banda de expendedores de droga”. (Ver La Carolina).

Sigamos.

El otro delito es homicidio en persona protegida por el crimen del conductor Camilo Barrientos el 25 de febrero de 1994, cometido por Los 12 Apóstoles con la complicidad de Santiago Uribe Vélez, según la Fiscalía.

No obstante, la Procuraduría dijo que en este último delito no hay plena certeza de la vinculación del ganadero y, en efecto, el ente acusador modificó la acusación del delito de homicidio agravado “en calidad de coautor impropio” por el de “autor mediato por aparato organizado de poder”.

Sigue siendo muy grave.

Ahora bien, sigamos con el documento que presentó la Fiscalía ya que, sobre los 533 crímenes de Los 12, dice que el grupo tenía el siguiente modus operandi: “Victimizaban individuos militantes o simpatizantes de la subversión, pero también afectaban, por intereses particulares, sectores de la población civil a través de políticas de limpieza social, la cual, para otros, implicaba terror, miedo, silencio y sometimiento, actuando de manera articulada con integrantes de la Fuerza Pública, quienes, por acción o por omisión, avalaban sus prácticas criminales y se beneficiaban de ellas”. (Ver Caracterización del fenómeno paramilitar).

De nuevo, parece el modus operandi de la familia entera.

Y por eso el implacable documento de la Fiscalía cierra sus alegatos atacando la banda de supuestos testigos falsos que presentaron en el caso diciendo: “Lo que en verdad presenciamos fue una sinfónica de falsos, inconsistentes e irrelevantes testigos, quienes con precarios instrumentos sonaron desafinados, destemplados y hasta descoordinados; comportamiento que se explica en las más diversas motivaciones de cada uno de ellos, unas veces mintieron para favorecer sus propios intereses y otras veces porque inequívocamente querían proteger los intereses jurídicos de Santiago Uribe Vélez”. (Ver De los testigos de la defensa).

Pues bien, es imposible no hacer un paralelismo con la defensa que el expresidente Uribe ha hecho en su proceso en la Corte Suprema de Justicia, donde los testigos a su favor sonaban muy atinados, hasta que se demostró que el abogado de Uribe les ha realizado pagos, subsidios y presiones elaborando otra “sinfónica de falsos, inconsistentes e irrelevantes testigos”.

@yohirakerman, aker[email protected]

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