¿Para qué sirven los manuales de convivencia incluyentes?

Para mí hubiera servido para que durante los 3 últimos años del bachillerato mis compañeros de salón no me hubieran chiflado y gritado maricón cada vez que ponía un pie en el salón hasta que me sentaba.

La reforma a los manuales de convivencia para que respeten las orientaciones Óscar Pérez

Hubiera servido para que Giovanni, un compañero del colegio, no hubiera tenido que retirarse en 11 porque no soportó más los insultos y agresiones de los que fue víctima durante todo el bachillerato. Hubiera servido para que a Alex no lo hubieran sacado del colegio sus papás cuando se enteraron que era gay y lo amenazaran con que lo enviarían a un internado si le volvía a hablar a alguno de sus amigos maricas. La educación con equidad de género hubiera servido para que la primera vez que tuve una relación sexual supiera qué era lo que tenía que hacer, cómo cuidarme y no exponerme a infecciones de transmisión sexual.

La educación con equidad de género hubiera servido para que la coordinadora académica de mi colegio no hubiera tenido que amenazar a mis compañeros de salón con expulsarlos si no me dejaban en paz. Hubiera servido también para que mis amigas y muchas mujeres que conozco no me dijeran: "¿te gustan los manes? Qué desperdicio". La educación con equidad de género hubiera servido para que cada vez que me preguntaron, hace 10 años (o menos), cómo me gustaban los hombres dijera que "bien masculinos porque a mí no me gustaban las locas". Hubiera servido para que no tuviera una visión transfóbica, que creía que las mujeres trans o mis conocidos que estaban haciendo el tránsito estaban confundidos y que por culpa de ellos a los gays nos tildaban de pervertidos. Una escuela con equidad de género, o mejor sea dicho feminista, sirvió para que en la universidad yo problematizara todas las prácticas homofóbicas y transfóbicas que tenía, sirvió para que ayudara a algunos niños y niñas de colegio a que supieran que ser diferente no era pecado, ni mucho menos una enfermedad.

La educación con equidad de género por la que apuesto sirve para que niñas, adolescentes y jóvenes con las que he trabajado sepan que interrumpir un embarazo que fue producto de una violación es un derecho que tienen. La educación con equidad de género sirve para que mi hermana de 14 años, que es día a día bombardeada con novelas, canciones, clases de religión, ética y valores que le dicen que el aborto y la prostitución en todas sus modalidades son pecado y una forma de vida horrenda, pueda responder: !eso no es así¡ El aborto es un derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su cuerpo y la prostitución es un trabajo.

La educación con equidad de género sirvió para que hoy en día tenga claro que hay tantos géneros como personas en el mundo y que una etiqueta: LGBTIH, o la que sea, no recoge en totalidad mi experiencia como persona. Si usted leyó esto y sigue pensando que la educación con equidad de género no sirve para nada y quiere ir a marchar en contra de ella y a favor de "la familia tradicional y los valores de esta", todo bien, hágalo; yo también saldré no solo a las calles cuando sea necesario sino que día a día seguiré trabajando para que esos derechos que otros conquistaron para mí (muchas veces a costa de su propia vida) no sean arrebatados para los que vienen delante de mí.

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