Por: Columnista invitado

Soberanía sanitaria y biotecnólogicos

El Ministerio de Salud publicó el jueves pasado la quinta versión del proyecto de decreto que regula la aprobación de medicamentos biológicos y biotecnológicos. La propuesta, apoyada en los avances tecnológicos disponibles que hacen posible la producción de biogenéricos, establece una reglamentación que garantiza la calidad de los productos, la salud de quienes los requieren y la oferta de medicamentos competidores con precios asequibles.

Inicialmente, el Gobierno había fijado un plazo de una semana para comentarios y, presionado por las multinacionales farmacéuticas y sus gobiernos, lo ha ampliado una semana más. De esta manera se empieza a postergar lo urgente y se arriesga un proceso que lleva más de cuatro años de diálogo amplio y suficiente con la participación de todos los actores interesados en el proceso.

De no expedirse el decreto, y a pesar del control de precios de medicamentos, los colombianos seguiremos pagando indefinidamente precios exorbitantes por los biotecnológicos (entre 100 y 400 millones de pesos por paciente y por año). Está comprobado que el mecanismo más efectivo para bajar los precios y el gasto farmacéutico y favorecer el acceso a medicamentos es la competencia de oferentes en el mercado.

A pesar de que el decreto publicado goza de pleno sustento técnico y científico y vela por la salud pública y el acceso a biotecnológicos, está siendo amenazado por las presiones de los actores que ostentan el monopolio de estos medicamentos, para los cuales lo importante no es la salud sino la maximización de las ventas y las ganancias.

Esta presión puede llegar a ser tan fuerte que de un día para otro amanezcamos como si no hubiéramos hecho nada en estos cuatro años, como si no supiéramos que podemos y debemos actuar en la regulación de estos medicamentos para beneficio de la población en general, particularmente de los más pobres y marginados, y de la sostenibilidad financiera del sistema de salud.

Como declaró el papa Francisco en el numeral 202 de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, “mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados... y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es la raíz de los males sociales”.

Como dijo El Espectador en su editorial del 10 de julio: “Urge la expedición del decreto sin más dilaciones. Una reglamentación que asegure la calidad necesaria y la competencia posible es pieza clave del modelo político anunciado por el presidente Santos para construir un país más próspero y moderno, pero al tiempo más incluyente y equitativo”. Un país digno, que ejerza plenamente el derecho de soberanía sanitaria.

 

*Veeduría Ciudadana en Salud** Conferencia Episcopal de Colombia, Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional, Federación Médica Colombiana, Fundación Ifarma, Misión Salud, Observatorio del Medicamento de la Federación Médica Colombiana.

 

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