Por: Cartas de los lectores

Sobre columna de Héctor Ab

El día 7 de octubre del presente año, el columnista Héctor Abad Faciolince hizo su habitual arremetida contra la figura de una persona que es el presidente de la hermana República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, tratándolo de fanfarrón y maniático.

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Comprendo que la opinión de los columnistas para nada compromete la línea editorial del periódico, por el cual siento un gran aprecio, ya que somos testigos de su persecución, no la de la época de Escobar, sino la que vivió cuando tuvo que huir de Medellín para refugiarse en Bogotá, porque en esta comarca no encontraba garantías para llevar a cabo su labor periodística.

Esta carta busca no manifestarme en contra de un columnista, sino más bien lamentarme en este caso por un hombre que, como él, fue víctima cuando en esta ciudad, Medellín, un hombre como lo fue su padre, siempre tuvo en mente el bienestar de miles de seres humanos que no podían pagar u na asistencia médica. Es lamentable ver como un columnista como Héctor Abad Faciolince se molesta por las misiones que en Venezuela se llevan a cabo, así estas carezcan de muchas cosas porque es normal que las cosas no funcionen al cien por ciento, pero que al fin y al cabo logran mitigar las necesidades que muchos en este país quisiéramos tener, como es la de ver ingresar un médico para preguntarte cómo estás y que te lleva los medicamentos a la puerta de tu casa. No hay que olvidar que el doctor Héctor Abad Gómez subía a los barrios marginados de esta ciudad a darles la mano a sus habitantes y hacer servicio médico gratuito, y por eso se ganó el odio de la oligarquía antioqueña, a la que le molestaba que hiciera algo por los pobres. Eso lo llevó a ganarse el apelativo de comunista y a la postre condujo a sus asesinos a que cometieran tan nefasto crimen hacia una persona digna y ecuánime.

Es lamentable leer las columnas de Héctor Abad Faciolince, muchas de ellas hacen manifiesto el odio. Creo que él está en el derecho de decir lo que quiera, ante eso no me voy a irritar, pero me gustaría que reflexionara sobre la lucha que su padre tan dignamente llevó a cabo y que terminó lamentablemente por quitarle la vida, la que muchos pobres ante la nefasta Ley de Seguridad Social que es la que tenemos en este país, quisieran que un médico como lo fue su padre, los visitara y les llevara un saludo de esperanza para darles el valor para que lucharan por la vida y sus derechos.

Wílmar Echeverri Vélez.

 Medellín.

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