En vivo: La justicia transicional a dos años del Acuerdo con las Farc

hace 2 horas
Por: Cartas de los lectores

Sobre corrupción

Si bien es cierto que los análisis de hoy y de siempre nos llevan a reconocer que desafortunadamente la corrupción ha existido desde hace muchos años, lo que estamos viviendo en carne propia es muy grave, pues tiene que ver con los valores y principios de la sociedad.

Parecería que nuestros cimientos están cada vez más debilitados por un régimen que ha encontrado en los dineros públicos (que son de todos) la posibilidad de enriquecerse de manera rápida y fácil.

Lo que también desenmascara esta situación es el reconocimiento de que los grupos guerrilleros y las bandas criminales no son la principal amenaza del país. Parecería que estuviéramos durmiendo con el enemigo, pues quienes nos representan en el Congreso y los diferentes cuerpos colegiados, y quienes hacen parte de la administración pública, en complicidad con ciertos grupos del sector privado, han organizado una mafia para apropiarse de lo que nos corresponde a todos los colombianos.

Creo que ahí también hay una mano negra que no permite que se denuncien los casos de corrupción y sobre todo que se haga justicia.

El presidente no sólo tiene el deber, sino también las garantías, para seguir liderando esta lucha contra enemigos, por ahora, invisibles.

Carlos Andrés Hernández. Cali.

Curioso contraste

“La exportación de ganado en pie es una herramienta que tiene que estar al servicio del funcionamiento de un mercado transparente, que genera resistencias y problemas en otros eslabones de la cadena —los frigoríficos se quejan de que la oferta de ganado se va viva para ser faenada en otros países—, pero estamos convencidos de que tiene que seguir existiendo”, dijo esta semana el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre.

Interesante planteamiento del ministro de Agricultura de Uruguay, refiriéndose a las exportaciones de ganado en pie de ese país y a la resistencia de los frigoríficos a esta actividad. Contrasta con la actitud de nuestro ministro que, con el apoyo de Fedegán y sin el debido análisis tomó partido y sin temblarle el pulso suspendió las exportaciones de ganado en pie de un solo plumazo.

La diferencia, que uno, conocedor de la materia, sabía de qué se estaba hablando y analiza la situación desde un contexto que abarca a toda la industria ganadera, no a uno solo de sus eslabones y el nuestro, sin dar la cara, como dice el vulgo, se dejó meter el dedo en la boca.

El resultado: los precios de los ganados siguen cayendo, fletes falsos cobrados por los armadores de los barcos que tuvieron que regresar vacíos, incumplimiento de compromisos internacionales previamente adquiridos y vagas disculpas del viceministro, porque el ministro no habla, de que les habían dado estadísticas erróneas.

Juan Maal

 

 

 

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