Por: Cartas de los lectores

Sobre las cortinas de Casa de Nariño

Sobre las cortinas de Casa de Nariño 

Como respuesta a la noticia sobre el contrato de reposición de cortinas para la Casa de Nariño (El Espectador, “Cortinas de Casa de Nariño costaron $600 millones”, 01/05/16), que ha sido asignado a nuestra empresa, De Rhodes y Cappa Ltda., quisiera aclarar que, si bien la cifra publicada sobre el monto del contrato es correcta, la forma como se presentó la noticia es tendenciosa pues no informa que el monto citado incluye impuestos (IVA y retención), que representan casi una tercera parte del valor bruto, ni explica que el alcance del contrato es el diseño, fabricación, confección e instalación de las cortinas para las ventanas de todas las oficinas, corredores y salones protocolarios de Palacio.

Segundo, la noticia no menciona el enfoque social que tiene nuestro proyecto. En lugar de utilizar telas importadas, se está utilizando mano de obra colombiana y fibras producidas por dos grupos de productores y artesanos: el primero es Corseda, con quienes venimos trabajando desde hace varios años, haciendo parte de su programa de sustitución de cultivos ilícitos en el departamento del Cauca. La mayoría de los agricultores de este programa, que antes trabajaban en la producción de hoja de coca, ahora están dedicados al cultivo de la morera (alimento del gusano de seda) y al hilado de la seda. El segundo grupo de artesanos que nos acompaña son los agricultores e hilanderos de fibras naturales en el departamento de Santander. Todas estas fibras son tejidas por el grupo de tejedores de nuestro taller en Bogotá. El proyecto del diseño de las cortinas de la Casa de Nariño se fundamenta en el fomento al cultivo, la producción, el hilado y el tejido a mano de materiales nacionales, bajo un enfoque socialmente incluyente, apoyando y visibilizando el trabajo de los artesanos del país.

Desde hace un año, estamos recibiendo la producción de seda, pero a pesar del enorme esfuerzo por lograr la cantidad necesaria, todavía hace falta un pequeño porcentaje, debido a la sequía que está impactando al país y que afecta la producción de la morera, haciendo que la producción de seda se reduzca considerablemente; motivo por el cual debemos importar el pequeño faltante y trabajarlo con la seda nacional, con el fin de entregar los pedidos a tiempo. Previendo la demora en las cosechas, desde el mes de junio de 2015 solicitamos un año para el cumplimiento del contrato. Por motivos de contratación, la primera parte del contrato se fijó a diciembre 31 de 2015, y la entrega final fue fijada a mayo 31 del año en curso.

Para mí, maestra artesana con una trayectoria profesional de 35 años, es un honor hacer parte de este proyecto. La Casa de Nariño hace parte de nuestro patrimonio histórico y nos sentimos orgullosos de que para su renovación se estén utilizando textiles nacionales de la más alta calidad, producto de la dedicación y el trabajo de manos colombianas.

Estamos muy agradecidos por el reconocimiento que la Presidencia de la República nos ha dado como artesanos y empresarios nacionales. Espero que este proyecto sea difundido como un logro positivo del emprendimiento colombiano.

Mónica de Rhodes

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