Por: Cartas de los lectores

Sobre Donald Trump y lo que está en juego

Aunque el editorial “La democracia estadounidense a prueba” (El Espectador, 20/01/20) en general está bien planteado, el interrogante de fondo no es si la democracia va a desconocer el juicio político al señor Donald Trump y termina reeligiéndolo, como parecen indicar las mayorías republicanas en el Senado, sino si el modelo político de la primera democracia del mundo está consolidado para bien de los norteamericanos y el mundo entero.

Si se imponen las mayorías en el Senado a favor del presidente Trump, quiere decir que prima el interés político sobre el principio jurídico. El que se desconozca que “el presidente traicionó al país, abusando de su poder para sabotear las elecciones que se celebrarán este año”, demuestra que Trump no tiene principios sino intereses, y en consecuencia no solo es indigno sino un peligroso elemento para su país y para el resto del mundo. En este instante, el modelo político demuestra una crisis profunda. Cuando los intereses políticos priman sobre los principios éticos y jurídicos, el modelo de Estado es fallido.

Édgar Polo.

Actitudes

En primer lugar, resalto la pertinencia de la temática planteada por el editorial “Hacia una mejor relación entre autoridades y ciudadanía” (El Espectador, 18/01/20). Sin lugar a dudas, dentro de las preocupaciones cotidianas del ciudadano colombiano que inicia este 2020, estará el acontecer de las distintas marchas que se promuevan a partir de esta semana.

En segundo lugar, considero que el acontecer de las marchas no descansa absolutamente en la manera de proceder de los agentes del Estado. En términos de responsabilidad en el desarrollo de la protesta, el ciudadano que participa de esta tiene una responsabilidad equiparable al agente del Estado que interviene. Por tal motivo, creería que el editorial mostraría más equilibrio si también dedicara parte de su argumentación no solo a la responsabilidad estatal para que no se termine en violencia, sino también a aquellos aspectos que el ciudadano debería tener en cuenta a la hora de ejercitar su derecho a la protesta. Considero que el principal agente del orden público no es el policía o el miembro de la Fuerza Pública que ha sido asignado a cubrir un acontecimiento de protesta. El principal agente del orden público es el ciudadano que tiene conciencia de lo que se debe y lo que no se debe hacer en el espacio público.

Felipe Santofimio.

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